jueves, 30 de abril de 2015

Zelçayra Los Estados unidos orquestraron el golpe de estado en Honduras.

 Una mas del imperilismo y pensar que hay gente que dice que ellos no intervienen 

Ruben Suarez

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zelaya
SALIM
LAMRANI/Resumen Latinoamericano/Al Mayadeen, 29 de abril de 2015 -
 José Manuel Zelaya Rosales nació el 20
de septiembre de 1952 en la ciudad hondureña de Catacamas, en el departamento de
Olancho. En 1970 se implica en la vida política y se hace miembro del Partido
Liberal de Honduras. Ocupa entonces el cargo de consejero departamental.
En
1985 Zelaya es elegido diputado y ocupa sucesivamente varios cargos en el
Congreso Nacional, tales como la presidencia de la Comisión de Recursos
Naturales y la comisión de Petróleo. También es secretario de la Junta Directiva
del Parlamento.
En
1994 el presidente Carlos Roberto Reina lo nombra director del Fondo Hondureño
para la Inversión Social. Unos años después, en 1999, Zelaya se convierte en
asesor del presidente Carlos Roberto Flores Facussé.
Como
candidato del Partido Liberal, Zelaya es elegido presidente de la República de
Honduras en 2005 y triunfa sobre su adversario Porfirio Lobo Sosa, del Partido
Nacional. Asume su cargo el 27 de enero de 2006. El primer día de su presidencia
aprueba la Ley de Participación Ciudadana que permite consultas populares sobre
las principales cuestiones nacionales, con el fin de reforzar la democracia
participativa.
La
Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas saluda
su buena gestión en 2006 y clasifica a Honduras en el primer rango de las
naciones con crecimiento económico fuerte de la región y con la tasa de
inflación más baja de los últimos quince años.
El
Presidente Zelaya no privilegia la economía en detrimento de la ecología. En
efecto, en 2007 lanza un programa de protección de los bosques en la zona del
río Plátano.
En
2008 Honduras se integra en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra
América (ALBA), que fundaron Cuba y Venezuela. El país puede así beneficiarse
del programa Petrocaribe, que le permite conseguir con crédito el 40% de
petróleo adquirido con una tasa de interés del 1% en un periodo de 25 años. Las
economías realizadas en el sector energético permiten a Zelaya emprender una
política social destinada a mejorar el nivel de vida de los sectores más
desfavorecidos, con inversiones masivas en los campos de la salud y educación.
Del mismo modo el salario mínimo aumenta un 11% en 2007 y un 60% en 2008.
En
2009 el presidente Zelaya propone una consulta popular para el mes de junio
sobre la posible elección de una Asamblea Constituyente con el fin de modificar
la Constitución de 1981. En caso de respuesta positiva se agregaría una cuarta
urna en las elecciones de noviembre de 2009 para ratificar la voluntad
popular.
No
obstante, Zelaya se enfrenta a la hostilidad del Tribunal Supremo Electoral, de
la Fiscalía General, de la Corte Suprema de Justicia y del Congreso Nacional,
bajo control de los conservadores que se oponen a toda reforma constitucional.
Todos consideran ilegal la consulta. El ejército se niega a distribuir las urnas
durante la consulta prevista el 28 de junio, obligando al presidente a importar
el material desde Venezuela y ocasionando una crisis política con la renuncia
del ministro de Defensa y de los jefes de los tres ejércitos.
El
28 de junio de 200 el presidente Zelaya es víctima de un golpe de Estado
orquestado por Washington y la oligarquía hondureña, opuestos al acercamiento
con la izquierda latinoamericana. Expulsado a Costa Rica, es sustituido por
Roberto Micheletti a la cabeza del país hasta el fin de su mandato en enero de
2010. Ningún gobierno del mundo reconoce a la junta golpista.
La
comunidad internacional condena de modo unánime la ruptura del orden
constitucional en Honduras, incluso Estados Unidos. En julio de 2009 Zelaya,
acompañado de varias personalidades, intenta regresar a Honduras, sin éxito. El
ejército impide que aterrice el avión y hasta dispara al pueblo que viene a
acoger a su presidente, causando muchas víctimas.
En
septiembre de 2009 se refugia en la embajada de Brasil en Tegucigalpa como
presidente legítimo en exilio. Las fuerzas golpistas asedian entonces la
representación diplomática hasta su salida hacia República Dominicana el 27 de
enero de 2010.
Tras
una negociación con el nuevo poder dirigido por Porfirio Lobo, elegido en 2009
en un país bajo estado de sitio, sin ninguna garantía constitucional, Zelaya
puede regresar a Honduras y reintegrarse a la vida política nacional. Del mismo
modo, en el marco de este acuerdo, la Corte Suprema decide cancelar los juicios
que las autoridades golpistas abrieron contra él.
Elegido
diputado en septiembre de 2010, Zelaya funda un nuevo movimiento político
llamado Libertad y Refundación. En 2013 su esposa, Xiomara Castro de Zelaya, se
presenta a las elecciones presidenciales, que ganó el actual presidente Juan
Orlando Hernández a pesar de acusaciones de fraude.
En
estas conversaciones José Manuel Zelaya esboza un balance de su Gobierno y
recuerda el golpe de Estado. Aborda también la situación política nacional de
Honduras y concluye subrayando la importancia de la Revolución Cubana y de la
Revolución Bolivariana en América Latina.
-Salim
Lamrani: Señor presidente ¿Podría usted esbozar un balance de su actuación a la
cabeza de la República de Honduras? ¿Cuáles fueron las medidas emblemáticas de
su Gobierno?
-José
Manuel Zelaya:
 En el
siglo XXI la columna vertebral de la economía es la energía, pues todo depende
de ella. No era el caso en el siglo XIX ni en la primera mitad del siglo XX.
Cuando llegué al poder tuvimos que enfrentarnos al monopolio energético que nos
imponían las transnacionales estadounidenses y europeas en el campo del
petróleo. Nuestra energía eléctrica era la más cara de América Central y
nuestras empresas no podían competir a causa de los costos elevados engendrados
por esta situación.
La
principal medida que tomamos al inicio de mi mandato fue corregir este problema
del monopolio petrolero. Nos integramos entonces en la organización Petrocaribe
que creó el presidente Hugo Chávez de Venezuela y pudimos beneficiarnos de
facilidades de pago.
-SL:
¿Cuál fue la reacción de las multinacionales petroleras?
-JMZ: Las multinacionales petroleras
estadounidenses y europeas me declararon la guerra y me calificaron de enemigo
del sector privado. Desde luego mi política no era del agrado de los
conservadores del sector privado pues privilegié las reglas de mercado, favorecí
la competencia y puse fin al monopolio. Hice que la demanda regulara la oferta y
puse término a una situación donde los monopolios y las concesiones estatales a
las empresas privadas alteraban las reglas de mercado.
Mi
política de ruptura del monopolio fue el motivo de mi diferendo con el Gobierno
de Estados Unidos. El sector privado, que se oponía terminantemente a la
competencia y deseaba conservar el control de la economía, también se opuso a mi
autoridad. Las empresas privadas planificaron entonces un golpe de fuerza para
expulsarme del poder y lo financiaron las multinacionales extranjeras. Ello
desembocó en el golpe de Estado de junio de 2009, que puso término a la
legalidad constitucional y rompió por la fuerza el mandato que me había confiado
el pueblo.
-SL:
En términos de política social, ¿qué medidas tomó su Gobierno?
-JMZ: Desde un punto de vista económico
nuestro Gobierno era muy estable. Durante los tres años de mi mandato tuvimos un
crecimiento sostenido del 6,7%, a pesar de la crisis de 2008. Nuestro
crecimiento fue ampliamente superior al crecimiento medio del continente.
Por
primera vez en la historia de Honduras reducimos la pobreza. Lanzamos programas
sociales en el sector de la educación con acceso gratuito a la escuela para
todos los niños del país. Creamos la Red Solidaria con una cobertura sanitaria
para los sectores más frágiles. Reducimos la pobreza extrema 16 puntos y bajamos
la pobreza 6 puntos en apenas dos años. Es algo inaudito en la historia de
nuestra nación.
-SL:
Entonces las dificultades eran más bien de orden político.
-JMZ: Sí, pues irritamos a los Estados
Unidos. Declararon que no permitirían que Honduras se integrara en la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, que fundaron Cuba y Venezuela.
Varias personalidades estadounidenses están en el origen del golpe de Estado,
como Otto Reich, Pedro Carmona o Roger Noriega. Planificaron el golpe de fuerza
que me derrocó con los halcones de Washington y la oligarquía hondureña. El
golpe de Estado ha hundido el país en la violencia y la miseria.
-SL: ¿Cómo ocurrió la ruptura del orden
constitucional?
-JMZ: Usaron un argumento preciso. Durante mi
primer año de gobierno aprobamos la “Ley de Participación Ciudadana”, que
permite consultar al pueblo por referéndum. La democracia representativa ha
alcanzado sus límites en todo el mundo, pues los representantes del pueblo
muchas veces traicionan sus compromisos, se hunden en la corrupción. No es
posible comprar a un pueblo. En cambio resulta fácil sobornar a un diputado o a
un ministro. Entonces decidimos favorecer la democracia participativa.
Durante
las elecciones de 2009 decidí consultar al pueblo el 28 de junio para saber si
consideraba oportuna la convocatoria de una Asamblea Constituyente. En caso de
resultado positivo colocaríamos una urna en las elecciones de noviembre de 2009
para realizar el referéndum. Un juez decidió declarar ilegal esta iniciativa
puramente consultiva. Ni siquiera pudimos apelar esa decisión. El 28 de junio de
2009 los golpistas tomaron las armas y nos expulsaron del país.
Derrocaron
al Estado y Honduras fue expulsada de la Organización de Estados Americanos.
Desde esa fecha el país sufre una grave crisis a todos los niveles. Somos el
país más violento del mundo, el más pobre de América Latina y nuestra deuda
externa jamás ha sido tan elevada.
-SL:
¿Quiénes son los autores intelectuales del golpe de Estado?
-JMZ: Desde luego los Estados Unidos
orquestaron el golpe de Estado. Disocio al pueblo norteamericano de sus
dirigentes. Me refiero al lobby militar-industrial y mediático-financiero que
tiene las riendas del poder en Washington, cuyas prácticas imperiales se
rechazan en todo el mundo, incluso en la sociedad estadounidense. Muchas
personalidades estadounidenses se oponen a la invasión del país, a los
bombardeos de poblaciones, a la realización de golpes de Estado y a las
injerencias de la CIA.
El
golpe de Estado se planificó en Miami con el apoyo de Washington y del Comando
Sur mediante las personas que mencioné, como Otto Reich, Roberto Carmona y Roger
Noriega, en colusión con la oligarquía hondureña y algunos parlamentarios del
país.
-SL:
Desde un punto de vista factual, ¿cómo se desarrolló el golpe de
Estado?
-JMZ: Me sacaron de mi casa, a punta de
metralleta, en la madrugada. Estaba en pijama. Me secuestraron, me llevaron a
una base militar estadounidense y me transfirieron luego a Costa Rica.
-SL:
¿Cuáles fueron las primeras medidas que tomaron las autoridades golpistas tras
la ruptura del orden constitucional?
-JMZ: Primero permítame aclarar algo. Hay un
autor italiano, Curzio Malaparte, que echó las bases teóricas del golpe de
Estado. Explica que un golpe de Estado es el derrocamiento de un poder del
Estado por otro poder del Estado que se desarrolla en la sorpresa y la
violencia. Un golpe de Estado es una conspiración que se prepara durante meses.
Se organiza una situación de pregolpe de Estado con el fin de crear una crisis
que abriría la vía a la ruptura del orden constitucional mediante las fuerzas
armadas. Luego el nuevo poder de facto intenta instalar su autoridad aplastando
a la oposición. Fue lo que ocurrió en Honduras.
-SL:
Usted no alberga la menor duda en cuanto a la participación de Estados Unidos en
el golpe de Estado.
-JMZ: Durante una conversación con Tom
Shannon, entonces subsecretario de Estado de Estados Unidos, cuando ya había
comenzado la crisis, recuerdo haberle dicho lo siguiente: “Se está aplicando en
Honduras el manual del golpe de Estado del Departamento de Estado de Estados
Unidos”. Su respuesta fue edificante: “No, Señor presidente, usted está
equivocado pues el Departamento de Estado no tiene un manual sino tres
manuales”. Varios testigos asistieron al intercambio y pueden corroborar mis
afirmaciones. A confesión de parte, relevo de pruebas.
-SL:
¿Qué opinión tiene de la reacción de la comunidad internacional frente al golpe
de Estado?
-JMZ: Debo decir que fue extraordinaria. Por
primera vez, la comunidad internacional en su totalidad, incluso los Estados
Unidos, se opuso al golpe de Estado.
No
obstante, tras esa condena formal, la realidad se impuso. La justicia
supranacional en realidad no existe. El Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas, la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos, la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos o la Corte Penal Internacional
funcionan en circunstancias bien precisas. No fue el caso para Honduras.
Permítame
darle un ejemplo. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos habla de golpe
de Estado en todos sus informes y declaraciones, condena el golpe de Estado
contra la democracia hondureña, pero se niega a aceptar nuestra demanda como
víctimas del golpe de fuerza, lo que permitiría abrir una investigación. Es la
prueba evidente de que algunos intereses muy poderosos no desean que se aclare
el atentado contra la democracia hondureña.
Del
mismo modo la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos condenó
el golpe de fuerza y Honduras fue expulsada de la OEA, pero esta organización ha
sido incapaz de restaurar el sistema democrático en nuestro país.
La
Corte Penal Internacional se niega a investigar los crímenes masivos que se
cometieron tras el golpe de Estado. Hubo miles de muertos después de la ruptura
del Estado de derecho. El país se encuentra en manos del crimen organizado y los
grupos paramilitares se multiplican en nuestro territorio.
No
hay justicia internacional o supranacional. Los pueblos están abandonados a su
suerte. Los Estados Unidos atacan siempre a los gobiernos que intentan cambiar
la sociedad. Tomemos el caso de Venezuela, que se encuentra asediada por
Washington y sufre una guerra económica sin precedentes. Mire Cuba, bajo estado
de sitio desde hace más de medio siglo.
-SL:
Unas semanas después del golpe de Estado usted regresó a Honduras. ¿Cómo se
desarrolló este episodio?
-JMZ: En realidad intenté regresar a Honduras
al día siguiente del golpe de Estado. Pero José Miguel Insulza, secretario
general de la OEA, me pidió un plazo de siete días para resolver la crisis.
Viajó entonces a Honduras e impuso un ultimátum. Su papel fue honorable pero su
empresa no tuvo éxito pues no cedió el gobierno militar, oficialmente condenado
por Estados Unidos, pero clandestinamente apoyado por Washington.
Anuncié
entonces que iba a regresar a Honduras como presidente del pueblo hondureño.
Chávez me prestó su avión. El pueblo se manifestó y empezaron los crímenes. El
ejército impuso el estado de sitio y la represión fue terrible.
En
otro avión nos acompañaron la presidenta argentina Cristina Kirchner, el
presidente de Ecuador Rafael Correa y el presidente Fernando Lugo de Paraguay
entre otros. Pero no pudimos aterrizar pues los golpistas nos amenazaron con
derribar los aviones con misiles.
Quince
días después intenté entrar en Honduras por la frontera nicaragüense gracias al
apoyo del presidente Daniel Ortega. Pero la operación fue un fracaso pues la
junta militar puso al ejército en estado de alerta cerca de la frontera.
Arrestaron a mi esposa, a mi hija y a mis nietos. El movimiento popular de
resistencia, que se reunió con nosotros, sufrió una represión terrible, con
torturas y asesinatos en masa.
-SL:
Luego se refugió usted en la embajada de Brasil.
-JMZ: Tres meses después entré
clandestinamente en Honduras, burlando a la CIA y a los servicios de
inteligencia de la dictadura. El presidente Lula fue informado por teléfono de
mi presencia en Tegucigalpa y me ofreció asilo político. Me refugié en la
embajada de Brasil en la capital. Se reunió conmigo mi esposa. Nos recibió en
encargado de negocios pues Brasil había llamado a consultas a su embajador como
expresión de su condena al golpe de Estado.
Vivimos
una pesadilla durante más de cuatro meses. Fue el inicio de un calvario
psicológico. La junta golpista lo intentó todo para sacarnos de la embajada:
ruidos infernales, gases insoportables, luz cegadora en la noche, etc.
Tras
varios meses pudimos salir de la embajada gracias a un salvoconducto que nos
entregó el presidente de facto Porfirio Lobo Sosa y nos refugiamos en República
Dominicana.
-SL:
Más tarde usted pudo regresar a Honduras.
-JMZ: El presidente Hugo Chávez de Venezuela
y el presidente Juan Manuel Santos de Colombia consiguieron un acuerdo de las
nuevas autoridades hondureñas para que pudiera regresar al país y fundar un
nuevo partido político que es hoy la primera fuerza de oposición de la
nación.
-SL:
¿Cuál es su punto de vista sobre las últimas elecciones presidenciales en
Honduras en 2013?
-JMZ: Tengo fe en el pueblo. Los pueblos, si
tienen libertad, consiguen los gobiernos que se merecen. En Honduras el Partido
Nacional, actualmente en el poder, consiguió dos victorias: la primera en las
elecciones que organizaron los golpistas en plena dictadura en 2009 y en la
segunda, en 2013, logró el poder mediante el fraude. Es la única manera que
tiene de llegar al poder. Pero no durará pues el pueblo lo rechaza
unánimemente.
Hay
18 departamentos en Honduras. En mi departamento, el mayor del país con cerca de
24.000 kilómetros cuadrados, un territorio más grande que El Salvador, vencimos
al fraude. Nuestros sufragios fueron superiores a los del actual presidente Juan
Orlando Rodríguez. Llegué primero en las elecciones legislativas. Mi esposa
Xiomara consiguió más votos en el escrutinio presidencial. Pero en el resto del
país no pudimos evitar el fraude que superó el 10%, pues no teníamos la reserva
política suficiente para ello. Pero ganaremos las próximas elecciones.
-SL:
Entonces es optimista.
-JMZ: Si las dictaduras de derecha fueran
infalibles estarían en el poder en toda América Latina. Pero no pueden aplastar
eternamente al pueblo. Los pueblos son capaces de librarse de ellas y hay que
confiar en él.
-SL:
Su partido representa al 30% de los diputados del Congreso Nacional. ¿Puede
ejercer su misión de representante del pueblo en buenas
condiciones?
-JMZ: Tenemos serias limitaciones. No hay
ningún trato igualitario. Nunca se debate la agenda política del Congreso. Hay
una improvisación total. Nunca sabemos cuáles son los proyectos de ley que se
van a debatir. Atropellan constantemente nuestra dignidad. Se reprime la
protesta, que es un derecho de todo parlamentario.
El
colmo de la ignominia se alcanzó en mayo de 2014 cuando nos expulsaron por la
fuerza del Parlamento, con policías y militares. Nos dieron golpes. Lanzaron
gases lacrimógenos en el interior del Congreso. Fíjese, un diputado, presidente
de la República, expulsado por la fuerza del Congreso. Todo eso porque
protestábamos pacíficamente contra el hecho de que se negaba la palabra a
nuestro grupo político que es, repito, la primera fuerza de oposición del
país.
-SL:
¿Cuál es la actual política del Gobierno?
-JMZ: Es un desastre total. Se trata de una
política neoliberal salvaje. Están privatizando la economía. Niegan los derechos
sociales al pueblo. Aumentan los impuestos más injustos. La deuda externa ha
alcanzado niveles insoportables. Están destrozando la nación hondureña.
Por
supuesto, el actual gobierno tiene el apoyo de Estados Unidos.
-SL:
¿Qué representan Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana para América
Latina?
-JMZ: Chávez es la figura más importante y
simbólica de la democracia revolucionaria y del socialismo pacífico del siglo
XXI. Creó un nuevo paradigma y ha inspirado a toda una generación de
latinoamericanos pues supo interpretar la voluntad de los pueblos. El
capitalismo salvaje neoliberal que devastó nuestro continente es insostenible.
Chávez propuso una alternativa democrática a este desastre e indicó la vía a
seguir.
-SL:
Última pregunta, ¿qué simboliza Cuba para América Latina?
-JMZ: Cuba es un símbolo de resistencia. En
la historia de la humanidad ningún pueblo realizó lo que hizo el pueblo de Cuba.
Es el pueblo más valiente y más generoso de la historia de la humanidad. Fidel
Castro es un ejemplo. Dedicó su vida a edificar un mundo mejor y jamás se podrá
borrar su nombre de la
historia.


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