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jueves, 30 de abril de 2015

EEUU no es una democracia: Concluye estudio de Universidad de Princeton


EEUU no es una democracia: Concluye estudio de Universidad de Princeton





Los grupos organizados que buscan sólo sus intereses, tienen una influencia substancial sobre la política de la Casa Blanca mientras los ciudadanos comunes tienen poco o ninguna influencia sobre la política del país.



Los grupos organizados que buscan sólo sus intereses, tienen una
influencia substancial sobre la política de la Casa Blanca mientras los
ciudadanos comunes tienen poco o ninguna influencia sobre la política
del país.






30 abril 2015 - Un estudio publicado por la Universidad de Princeton califica a EEUU como un país no democrático, pues sus gobernantes se subordinan a los intereses de una élite.



"EEUU ya no puede considerarse una democracia, ya que las decisiones
políticas no se toman de acuerdo con la voluntad de la mayoría de sus
ciudadanos, sino únicamente para promover los intereses de la élite
económica y los grupos organizados", destaca la investigación elaborado
por la Universidad de Princeton.



El estudio pone de relieve que las élites económicas y los grupos
organizados que buscan sólo sus intereses, tienen una influencia
substancial sobre la política de la Casa Blanca mientras los ciudadanos
comunes tienen poco o ninguna influencia sobre la política del país.



Los investigadores enfatizan que en caso de conflictos o confrontación
política con Rusia, el Gobierno estadounidense no representaría los
intereses de los norteamericanos, sino favorecería los intereses de los
poderes económicos y políticos.



Al calificar de "peligrosa" la presencia de las élites económicas en la
esfera política de EE.UU., el estudio recalca que la influencia
significativa de estos grupos en las políticas del Gobierno, afectará
claramente las relaciones internacionales de Washington con los otros
países, en particular con Rusia.



Martin Gilens, de la Universidad de Princeton, y Benjamin I. Page, de la
Universidad Northwestern, alegan que las élites económicas son las que
con más frecuencia ven reflejada su voluntad en las políticas de la
nación que tantas veces ha sido vista como referente mundial de la
democracia.



Si una oligarquía significa que unos pocos individuos muy ricos tienen
la última palabra, entonces yo diría que EE.UU. no lo es… Pero dada la
falta de influencia de los ciudadanos promedio sobre las políticas de
gobierno, los individuos más ricos y las organizaciones, significan que
EE.UU no es una democracia que funciona bien, dijo Gilens a la BBC de
Londres.



"La fuerte tendencia hacia la desregulación del gobierno de EE.UU. desde
1970, adoptada en grados variables por los dos partidos políticos, es
mucho más consistente con las preferencias e intereses de las élites y
grupos económicos que con los ciudadanos comunes y corrientes", añadió
Gilens.



"Un ejemplo son las respuestas de los gobiernos de los presidentes
George W. Bush y Barack Obama frente a la Gran Recesión: las
instituciones financieras pudieron en gran medida evadir
responsabilidades, la regulación financiera fue débil mientras que la
clase media y los pobres no han podido recuperar el terreno perdido a
pesar de que las corporaciones lo han recuperado notoriamente", añade el
investigador.



"Si una oligarquía significa que unos pocos individuos muy ricos tienen
la última palabra, entonces yo diría que EE.UU. no lo es… Pero debido a
la falta de influencia de los ciudadanos promedio sobre las políticas de
gobierno, los individuos más ricos y las organizaciones, EE.UU. es una
democracia que no funciona bien", agrega.


Poca influencia independiente

De acuerdo con el estudio, una política propuesta con poco apoyo entre
la élite estadounidense es adoptada sólo cerca del 18% de las veces,
pero una con alto apoyo de las élites son adoptadas un 45% de las veces.



"El análisis de múltiples variables indica que las élites económicas y
los grupos organizados que representan intereses comerciales tienen
impactos sustanciales independientes en la política de gobierno de
EE.UU., mientras que los ciudadanos comunes y grupos de interés de masas
tienen poca o ninguna influencia independiente", explica el informe.


Los autores del estudio

Martin Gilens es profesor de política de la Universidad de Princeton. Es
investigador de opinión pública, medios de comunicación y su relación
con la desigualdad y las políticas públicas. Es autor de varios libros
como "La riqueza y la influencia: la desigualdad económica y el poder
político en EE.UU.", y "Por qué los estadounidenses odian el Bienestar:
Raza, Medios de Comunicación y la Política frente a la Pobreza".



Benjamin I. Page es profesor de toma de decisiones de la Universidad
Northwestern. Es investigador de opinión pública, formulación de
políticas, medios de comunicación y política exterior de EE.UU.. Es
autor de 11 libros, entre ellos "¿Clases de guerra? Lo que los
estadounidenses realmente piensan de la desigualdad económica" y "El
público racional: Cincuenta años de Tendencias de la Política de
Preferencias de los estadounidenses".



Los
dos profesores llegaron a esta conclusión después de analizar las
respuestas de 1.779 preguntas formuladas en encuestas realizadas entre
1981 y 2002 sobre la generación de políticas públicas.




Las respuestas fueron segmentadas por niveles de ingresos y por la
frecuencia con las que determinados grupos de ingresos y de intereses
organizados vieron convertirse en ley sus propuestas.



El estudio de los académicos asegura que "cuando una mayoría de los
ciudadanos no está de acuerdo con las élites y/o los grupos de intereses
organizados, generalmente pierde. Esto debido al fuerte sesgo del
status quo integrado al sistema político de EE.UU., aun cuando una
extensa mayoría de los estadounidenses esté a favor del cambio
político".



Gilens y Page concluyen que, aunque los estadounidenses disfrutan de
muchas características centrales de la democracia, como elecciones
regulares y libertad de expresión y asociación, en realidad la
formulación de políticas está dominada por organizaciones empresariales
de alto alcance y por un pequeño número de estadounidenses ricos.


Contexto geopolítico

Dicha investigación se publica después de que el periódico alemán Deutsche Wirtschaft Nachrichten
anunciara a principios de abril que Washington está perdiendo su
estatus de potencia mundial porque últimamente no ha sido capaz de
cumplir sus intereses geopolíticos en varias regiones y ha tenido que
retirarse.



El diario germano sostuvo que el principal pivote del descenso en el
liderazgo de EE.UU. comenzó en Siria, cuando Washington no escatimó
esfuerzos para derrocar el presidente legitimo de Damasco, Bashar
al-Asad, pero la frustración por la retirada forzosa de Siria, ‘instó’ a
Washington a buscar un presunto culpable y lo encontró en Rusia.



EE.UU. y sus aliados europeos han impuesto varias rondas de sanciones
unilaterales contra el Kremlin, bajo el pretexto de que apoya a los
combatientes independentistas en el este de Ucrania (en las
autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk).



(Con información de BBC Mundo y agencias)
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En Mayo votanos junto a Daniel Martinez en la 1971
#‎rubencesarsuarezuy

Zelçayra Los Estados unidos orquestraron el golpe de estado en Honduras.

 Una mas del imperilismo y pensar que hay gente que dice que ellos no intervienen 

Ruben Suarez

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zelaya
SALIM
LAMRANI/Resumen Latinoamericano/Al Mayadeen, 29 de abril de 2015 -
 José Manuel Zelaya Rosales nació el 20
de septiembre de 1952 en la ciudad hondureña de Catacamas, en el departamento de
Olancho. En 1970 se implica en la vida política y se hace miembro del Partido
Liberal de Honduras. Ocupa entonces el cargo de consejero departamental.
En
1985 Zelaya es elegido diputado y ocupa sucesivamente varios cargos en el
Congreso Nacional, tales como la presidencia de la Comisión de Recursos
Naturales y la comisión de Petróleo. También es secretario de la Junta Directiva
del Parlamento.
En
1994 el presidente Carlos Roberto Reina lo nombra director del Fondo Hondureño
para la Inversión Social. Unos años después, en 1999, Zelaya se convierte en
asesor del presidente Carlos Roberto Flores Facussé.
Como
candidato del Partido Liberal, Zelaya es elegido presidente de la República de
Honduras en 2005 y triunfa sobre su adversario Porfirio Lobo Sosa, del Partido
Nacional. Asume su cargo el 27 de enero de 2006. El primer día de su presidencia
aprueba la Ley de Participación Ciudadana que permite consultas populares sobre
las principales cuestiones nacionales, con el fin de reforzar la democracia
participativa.
La
Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas saluda
su buena gestión en 2006 y clasifica a Honduras en el primer rango de las
naciones con crecimiento económico fuerte de la región y con la tasa de
inflación más baja de los últimos quince años.
El
Presidente Zelaya no privilegia la economía en detrimento de la ecología. En
efecto, en 2007 lanza un programa de protección de los bosques en la zona del
río Plátano.
En
2008 Honduras se integra en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra
América (ALBA), que fundaron Cuba y Venezuela. El país puede así beneficiarse
del programa Petrocaribe, que le permite conseguir con crédito el 40% de
petróleo adquirido con una tasa de interés del 1% en un periodo de 25 años. Las
economías realizadas en el sector energético permiten a Zelaya emprender una
política social destinada a mejorar el nivel de vida de los sectores más
desfavorecidos, con inversiones masivas en los campos de la salud y educación.
Del mismo modo el salario mínimo aumenta un 11% en 2007 y un 60% en 2008.
En
2009 el presidente Zelaya propone una consulta popular para el mes de junio
sobre la posible elección de una Asamblea Constituyente con el fin de modificar
la Constitución de 1981. En caso de respuesta positiva se agregaría una cuarta
urna en las elecciones de noviembre de 2009 para ratificar la voluntad
popular.
No
obstante, Zelaya se enfrenta a la hostilidad del Tribunal Supremo Electoral, de
la Fiscalía General, de la Corte Suprema de Justicia y del Congreso Nacional,
bajo control de los conservadores que se oponen a toda reforma constitucional.
Todos consideran ilegal la consulta. El ejército se niega a distribuir las urnas
durante la consulta prevista el 28 de junio, obligando al presidente a importar
el material desde Venezuela y ocasionando una crisis política con la renuncia
del ministro de Defensa y de los jefes de los tres ejércitos.
El
28 de junio de 200 el presidente Zelaya es víctima de un golpe de Estado
orquestado por Washington y la oligarquía hondureña, opuestos al acercamiento
con la izquierda latinoamericana. Expulsado a Costa Rica, es sustituido por
Roberto Micheletti a la cabeza del país hasta el fin de su mandato en enero de
2010. Ningún gobierno del mundo reconoce a la junta golpista.
La
comunidad internacional condena de modo unánime la ruptura del orden
constitucional en Honduras, incluso Estados Unidos. En julio de 2009 Zelaya,
acompañado de varias personalidades, intenta regresar a Honduras, sin éxito. El
ejército impide que aterrice el avión y hasta dispara al pueblo que viene a
acoger a su presidente, causando muchas víctimas.
En
septiembre de 2009 se refugia en la embajada de Brasil en Tegucigalpa como
presidente legítimo en exilio. Las fuerzas golpistas asedian entonces la
representación diplomática hasta su salida hacia República Dominicana el 27 de
enero de 2010.
Tras
una negociación con el nuevo poder dirigido por Porfirio Lobo, elegido en 2009
en un país bajo estado de sitio, sin ninguna garantía constitucional, Zelaya
puede regresar a Honduras y reintegrarse a la vida política nacional. Del mismo
modo, en el marco de este acuerdo, la Corte Suprema decide cancelar los juicios
que las autoridades golpistas abrieron contra él.
Elegido
diputado en septiembre de 2010, Zelaya funda un nuevo movimiento político
llamado Libertad y Refundación. En 2013 su esposa, Xiomara Castro de Zelaya, se
presenta a las elecciones presidenciales, que ganó el actual presidente Juan
Orlando Hernández a pesar de acusaciones de fraude.
En
estas conversaciones José Manuel Zelaya esboza un balance de su Gobierno y
recuerda el golpe de Estado. Aborda también la situación política nacional de
Honduras y concluye subrayando la importancia de la Revolución Cubana y de la
Revolución Bolivariana en América Latina.
-Salim
Lamrani: Señor presidente ¿Podría usted esbozar un balance de su actuación a la
cabeza de la República de Honduras? ¿Cuáles fueron las medidas emblemáticas de
su Gobierno?
-José
Manuel Zelaya:
 En el
siglo XXI la columna vertebral de la economía es la energía, pues todo depende
de ella. No era el caso en el siglo XIX ni en la primera mitad del siglo XX.
Cuando llegué al poder tuvimos que enfrentarnos al monopolio energético que nos
imponían las transnacionales estadounidenses y europeas en el campo del
petróleo. Nuestra energía eléctrica era la más cara de América Central y
nuestras empresas no podían competir a causa de los costos elevados engendrados
por esta situación.
La
principal medida que tomamos al inicio de mi mandato fue corregir este problema
del monopolio petrolero. Nos integramos entonces en la organización Petrocaribe
que creó el presidente Hugo Chávez de Venezuela y pudimos beneficiarnos de
facilidades de pago.
-SL:
¿Cuál fue la reacción de las multinacionales petroleras?
-JMZ: Las multinacionales petroleras
estadounidenses y europeas me declararon la guerra y me calificaron de enemigo
del sector privado. Desde luego mi política no era del agrado de los
conservadores del sector privado pues privilegié las reglas de mercado, favorecí
la competencia y puse fin al monopolio. Hice que la demanda regulara la oferta y
puse término a una situación donde los monopolios y las concesiones estatales a
las empresas privadas alteraban las reglas de mercado.
Mi
política de ruptura del monopolio fue el motivo de mi diferendo con el Gobierno
de Estados Unidos. El sector privado, que se oponía terminantemente a la
competencia y deseaba conservar el control de la economía, también se opuso a mi
autoridad. Las empresas privadas planificaron entonces un golpe de fuerza para
expulsarme del poder y lo financiaron las multinacionales extranjeras. Ello
desembocó en el golpe de Estado de junio de 2009, que puso término a la
legalidad constitucional y rompió por la fuerza el mandato que me había confiado
el pueblo.
-SL:
En términos de política social, ¿qué medidas tomó su Gobierno?
-JMZ: Desde un punto de vista económico
nuestro Gobierno era muy estable. Durante los tres años de mi mandato tuvimos un
crecimiento sostenido del 6,7%, a pesar de la crisis de 2008. Nuestro
crecimiento fue ampliamente superior al crecimiento medio del continente.
Por
primera vez en la historia de Honduras reducimos la pobreza. Lanzamos programas
sociales en el sector de la educación con acceso gratuito a la escuela para
todos los niños del país. Creamos la Red Solidaria con una cobertura sanitaria
para los sectores más frágiles. Reducimos la pobreza extrema 16 puntos y bajamos
la pobreza 6 puntos en apenas dos años. Es algo inaudito en la historia de
nuestra nación.
-SL:
Entonces las dificultades eran más bien de orden político.
-JMZ: Sí, pues irritamos a los Estados
Unidos. Declararon que no permitirían que Honduras se integrara en la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, que fundaron Cuba y Venezuela.
Varias personalidades estadounidenses están en el origen del golpe de Estado,
como Otto Reich, Pedro Carmona o Roger Noriega. Planificaron el golpe de fuerza
que me derrocó con los halcones de Washington y la oligarquía hondureña. El
golpe de Estado ha hundido el país en la violencia y la miseria.
-SL: ¿Cómo ocurrió la ruptura del orden
constitucional?
-JMZ: Usaron un argumento preciso. Durante mi
primer año de gobierno aprobamos la “Ley de Participación Ciudadana”, que
permite consultar al pueblo por referéndum. La democracia representativa ha
alcanzado sus límites en todo el mundo, pues los representantes del pueblo
muchas veces traicionan sus compromisos, se hunden en la corrupción. No es
posible comprar a un pueblo. En cambio resulta fácil sobornar a un diputado o a
un ministro. Entonces decidimos favorecer la democracia participativa.
Durante
las elecciones de 2009 decidí consultar al pueblo el 28 de junio para saber si
consideraba oportuna la convocatoria de una Asamblea Constituyente. En caso de
resultado positivo colocaríamos una urna en las elecciones de noviembre de 2009
para realizar el referéndum. Un juez decidió declarar ilegal esta iniciativa
puramente consultiva. Ni siquiera pudimos apelar esa decisión. El 28 de junio de
2009 los golpistas tomaron las armas y nos expulsaron del país.
Derrocaron
al Estado y Honduras fue expulsada de la Organización de Estados Americanos.
Desde esa fecha el país sufre una grave crisis a todos los niveles. Somos el
país más violento del mundo, el más pobre de América Latina y nuestra deuda
externa jamás ha sido tan elevada.
-SL:
¿Quiénes son los autores intelectuales del golpe de Estado?
-JMZ: Desde luego los Estados Unidos
orquestaron el golpe de Estado. Disocio al pueblo norteamericano de sus
dirigentes. Me refiero al lobby militar-industrial y mediático-financiero que
tiene las riendas del poder en Washington, cuyas prácticas imperiales se
rechazan en todo el mundo, incluso en la sociedad estadounidense. Muchas
personalidades estadounidenses se oponen a la invasión del país, a los
bombardeos de poblaciones, a la realización de golpes de Estado y a las
injerencias de la CIA.
El
golpe de Estado se planificó en Miami con el apoyo de Washington y del Comando
Sur mediante las personas que mencioné, como Otto Reich, Roberto Carmona y Roger
Noriega, en colusión con la oligarquía hondureña y algunos parlamentarios del
país.
-SL:
Desde un punto de vista factual, ¿cómo se desarrolló el golpe de
Estado?
-JMZ: Me sacaron de mi casa, a punta de
metralleta, en la madrugada. Estaba en pijama. Me secuestraron, me llevaron a
una base militar estadounidense y me transfirieron luego a Costa Rica.
-SL:
¿Cuáles fueron las primeras medidas que tomaron las autoridades golpistas tras
la ruptura del orden constitucional?
-JMZ: Primero permítame aclarar algo. Hay un
autor italiano, Curzio Malaparte, que echó las bases teóricas del golpe de
Estado. Explica que un golpe de Estado es el derrocamiento de un poder del
Estado por otro poder del Estado que se desarrolla en la sorpresa y la
violencia. Un golpe de Estado es una conspiración que se prepara durante meses.
Se organiza una situación de pregolpe de Estado con el fin de crear una crisis
que abriría la vía a la ruptura del orden constitucional mediante las fuerzas
armadas. Luego el nuevo poder de facto intenta instalar su autoridad aplastando
a la oposición. Fue lo que ocurrió en Honduras.
-SL:
Usted no alberga la menor duda en cuanto a la participación de Estados Unidos en
el golpe de Estado.
-JMZ: Durante una conversación con Tom
Shannon, entonces subsecretario de Estado de Estados Unidos, cuando ya había
comenzado la crisis, recuerdo haberle dicho lo siguiente: “Se está aplicando en
Honduras el manual del golpe de Estado del Departamento de Estado de Estados
Unidos”. Su respuesta fue edificante: “No, Señor presidente, usted está
equivocado pues el Departamento de Estado no tiene un manual sino tres
manuales”. Varios testigos asistieron al intercambio y pueden corroborar mis
afirmaciones. A confesión de parte, relevo de pruebas.
-SL:
¿Qué opinión tiene de la reacción de la comunidad internacional frente al golpe
de Estado?
-JMZ: Debo decir que fue extraordinaria. Por
primera vez, la comunidad internacional en su totalidad, incluso los Estados
Unidos, se opuso al golpe de Estado.
No
obstante, tras esa condena formal, la realidad se impuso. La justicia
supranacional en realidad no existe. El Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas, la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos, la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos o la Corte Penal Internacional
funcionan en circunstancias bien precisas. No fue el caso para Honduras.
Permítame
darle un ejemplo. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos habla de golpe
de Estado en todos sus informes y declaraciones, condena el golpe de Estado
contra la democracia hondureña, pero se niega a aceptar nuestra demanda como
víctimas del golpe de fuerza, lo que permitiría abrir una investigación. Es la
prueba evidente de que algunos intereses muy poderosos no desean que se aclare
el atentado contra la democracia hondureña.
Del
mismo modo la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos condenó
el golpe de fuerza y Honduras fue expulsada de la OEA, pero esta organización ha
sido incapaz de restaurar el sistema democrático en nuestro país.
La
Corte Penal Internacional se niega a investigar los crímenes masivos que se
cometieron tras el golpe de Estado. Hubo miles de muertos después de la ruptura
del Estado de derecho. El país se encuentra en manos del crimen organizado y los
grupos paramilitares se multiplican en nuestro territorio.
No
hay justicia internacional o supranacional. Los pueblos están abandonados a su
suerte. Los Estados Unidos atacan siempre a los gobiernos que intentan cambiar
la sociedad. Tomemos el caso de Venezuela, que se encuentra asediada por
Washington y sufre una guerra económica sin precedentes. Mire Cuba, bajo estado
de sitio desde hace más de medio siglo.
-SL:
Unas semanas después del golpe de Estado usted regresó a Honduras. ¿Cómo se
desarrolló este episodio?
-JMZ: En realidad intenté regresar a Honduras
al día siguiente del golpe de Estado. Pero José Miguel Insulza, secretario
general de la OEA, me pidió un plazo de siete días para resolver la crisis.
Viajó entonces a Honduras e impuso un ultimátum. Su papel fue honorable pero su
empresa no tuvo éxito pues no cedió el gobierno militar, oficialmente condenado
por Estados Unidos, pero clandestinamente apoyado por Washington.
Anuncié
entonces que iba a regresar a Honduras como presidente del pueblo hondureño.
Chávez me prestó su avión. El pueblo se manifestó y empezaron los crímenes. El
ejército impuso el estado de sitio y la represión fue terrible.
En
otro avión nos acompañaron la presidenta argentina Cristina Kirchner, el
presidente de Ecuador Rafael Correa y el presidente Fernando Lugo de Paraguay
entre otros. Pero no pudimos aterrizar pues los golpistas nos amenazaron con
derribar los aviones con misiles.
Quince
días después intenté entrar en Honduras por la frontera nicaragüense gracias al
apoyo del presidente Daniel Ortega. Pero la operación fue un fracaso pues la
junta militar puso al ejército en estado de alerta cerca de la frontera.
Arrestaron a mi esposa, a mi hija y a mis nietos. El movimiento popular de
resistencia, que se reunió con nosotros, sufrió una represión terrible, con
torturas y asesinatos en masa.
-SL:
Luego se refugió usted en la embajada de Brasil.
-JMZ: Tres meses después entré
clandestinamente en Honduras, burlando a la CIA y a los servicios de
inteligencia de la dictadura. El presidente Lula fue informado por teléfono de
mi presencia en Tegucigalpa y me ofreció asilo político. Me refugié en la
embajada de Brasil en la capital. Se reunió conmigo mi esposa. Nos recibió en
encargado de negocios pues Brasil había llamado a consultas a su embajador como
expresión de su condena al golpe de Estado.
Vivimos
una pesadilla durante más de cuatro meses. Fue el inicio de un calvario
psicológico. La junta golpista lo intentó todo para sacarnos de la embajada:
ruidos infernales, gases insoportables, luz cegadora en la noche, etc.
Tras
varios meses pudimos salir de la embajada gracias a un salvoconducto que nos
entregó el presidente de facto Porfirio Lobo Sosa y nos refugiamos en República
Dominicana.
-SL:
Más tarde usted pudo regresar a Honduras.
-JMZ: El presidente Hugo Chávez de Venezuela
y el presidente Juan Manuel Santos de Colombia consiguieron un acuerdo de las
nuevas autoridades hondureñas para que pudiera regresar al país y fundar un
nuevo partido político que es hoy la primera fuerza de oposición de la
nación.
-SL:
¿Cuál es su punto de vista sobre las últimas elecciones presidenciales en
Honduras en 2013?
-JMZ: Tengo fe en el pueblo. Los pueblos, si
tienen libertad, consiguen los gobiernos que se merecen. En Honduras el Partido
Nacional, actualmente en el poder, consiguió dos victorias: la primera en las
elecciones que organizaron los golpistas en plena dictadura en 2009 y en la
segunda, en 2013, logró el poder mediante el fraude. Es la única manera que
tiene de llegar al poder. Pero no durará pues el pueblo lo rechaza
unánimemente.
Hay
18 departamentos en Honduras. En mi departamento, el mayor del país con cerca de
24.000 kilómetros cuadrados, un territorio más grande que El Salvador, vencimos
al fraude. Nuestros sufragios fueron superiores a los del actual presidente Juan
Orlando Rodríguez. Llegué primero en las elecciones legislativas. Mi esposa
Xiomara consiguió más votos en el escrutinio presidencial. Pero en el resto del
país no pudimos evitar el fraude que superó el 10%, pues no teníamos la reserva
política suficiente para ello. Pero ganaremos las próximas elecciones.
-SL:
Entonces es optimista.
-JMZ: Si las dictaduras de derecha fueran
infalibles estarían en el poder en toda América Latina. Pero no pueden aplastar
eternamente al pueblo. Los pueblos son capaces de librarse de ellas y hay que
confiar en él.
-SL:
Su partido representa al 30% de los diputados del Congreso Nacional. ¿Puede
ejercer su misión de representante del pueblo en buenas
condiciones?
-JMZ: Tenemos serias limitaciones. No hay
ningún trato igualitario. Nunca se debate la agenda política del Congreso. Hay
una improvisación total. Nunca sabemos cuáles son los proyectos de ley que se
van a debatir. Atropellan constantemente nuestra dignidad. Se reprime la
protesta, que es un derecho de todo parlamentario.
El
colmo de la ignominia se alcanzó en mayo de 2014 cuando nos expulsaron por la
fuerza del Parlamento, con policías y militares. Nos dieron golpes. Lanzaron
gases lacrimógenos en el interior del Congreso. Fíjese, un diputado, presidente
de la República, expulsado por la fuerza del Congreso. Todo eso porque
protestábamos pacíficamente contra el hecho de que se negaba la palabra a
nuestro grupo político que es, repito, la primera fuerza de oposición del
país.
-SL:
¿Cuál es la actual política del Gobierno?
-JMZ: Es un desastre total. Se trata de una
política neoliberal salvaje. Están privatizando la economía. Niegan los derechos
sociales al pueblo. Aumentan los impuestos más injustos. La deuda externa ha
alcanzado niveles insoportables. Están destrozando la nación hondureña.
Por
supuesto, el actual gobierno tiene el apoyo de Estados Unidos.
-SL:
¿Qué representan Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana para América
Latina?
-JMZ: Chávez es la figura más importante y
simbólica de la democracia revolucionaria y del socialismo pacífico del siglo
XXI. Creó un nuevo paradigma y ha inspirado a toda una generación de
latinoamericanos pues supo interpretar la voluntad de los pueblos. El
capitalismo salvaje neoliberal que devastó nuestro continente es insostenible.
Chávez propuso una alternativa democrática a este desastre e indicó la vía a
seguir.
-SL:
Última pregunta, ¿qué simboliza Cuba para América Latina?
-JMZ: Cuba es un símbolo de resistencia. En
la historia de la humanidad ningún pueblo realizó lo que hizo el pueblo de Cuba.
Es el pueblo más valiente y más generoso de la historia de la humanidad. Fidel
Castro es un ejemplo. Dedicó su vida a edificar un mundo mejor y jamás se podrá
borrar su nombre de la
historia.


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COLOMBIA: Tortura en Colombia, una realidad ignorada

Comunicado de prensa
Tortura en Colombia: Una realidad ignorada


Ginebra,
30 de abril de 2015. Hoy y mañana el Comité contra la Tortura de las
Naciones Unidas (CAT por sus siglas en inglés) evaluará el 5º examen
periódico de Colombia con respecto a la aplicación de la Convención
contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o
Degradantes, 5 años después de la última revisión ante este órgano.


En
Colombia la tortura y otros malos tratos se practican de manera
sistemática y generalizada, situación que se agrava en el contexto del
conflicto armado.


La Coalición Colombiana contra la Tortura (CCCT)[1] presentó el Informe Alterno al Comité contra la Tortura 2009-2014 en
el que se evidencia la persistencia de estos crímenes en el país. El
propósito del informe es brindar elementos al CAT desde la
sociedad civil para el momento de la evaluación a Colombia sobre el
cumplimiento de las obligaciones emanadas de la Convención.


Este Informe
Alterno incluye los patrones de tortura identificados en el contexto de
ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, reclutamiento
forzado y protestas sociales en el país. También se abordan temas como
los ataques con ácido como una amenaza creciente para las mujeres,
 y los actos de tortura en contra de grupos poblacionales vulnerables
como las mujeres, niños, niñas, adolescentes, personas privadas de
libertad, personas LGBTI, personas en condición de discapacidad
y defensores y defensoras de derechos humanos.


Una
delegación de  las organizaciones integrantes de la CCCT expuso ayer
ante el CAT la situación de tortura en el país, destacando: las
profundas afectaciones psicosociales a las víctimas; la práctica
recurrente del uso excesivo de la fuerza por parte de agentes estatales
en el marco de la movilización social; el control social en zonas
militarizadas; las desapariciones forzadas; las detenciones arbitrarias y
las ejecuciones extrajudiciales. Asimismo, la delegación planteó los
retos para la investigación y sanción de la tortura y otros abusos
graves contra los derechos humanos en el marco de un eventual acuerdo de
paz.


Esta delegación
dialogó con los expertos del CAT con el fin que las principales
preocupaciones y recomendaciones contenidas en el Informe sean incluidas
en las conclusiones del examen a Colombia, que se harán públicas el 15
de mayo de 2015.


Entre las
principales recomendaciones, se incluyen: la tipificación de los tratos o
penas crueles, inhumanos o degradantes; la ratificación del Protocolo
Facultativo de la Convención; la aceptación de la competencia del CAT
para examinar quejas individuales; la necesidad urgente de ajustar
la situación y condiciones carcelarias a los estándares internacionales;
y la investigación y sanción de los responsables de los actos de
tortura y otros malos tratos con el fin de asegurar que estos hechos
no permanezcan en la impunidad.


“Esperamos
que las recomendaciones planteadas en el Informe Alterno sean acogidas
por el CAT como una herramienta eficaz para prevenir la práctica
sistemática de la tortura en Colombia y poner fin a la impunidad”,
destacó una representante de la CCCT.



Acceder al pdf del comunicado. 
 

Para mayor información, comunicarse con:

Carolina Garzón (en Bogotá): carolinagarzon@coljuristas.org / Tel. +571 744 9333 ext 115

Ana María Rodríguez (en Ginebra): anarodriguez@coljuristas.org  / Tel. +41 22 809 3929

Helena Solà Martín (en Ginebra): hs@omct.org / Tel. +41 22 809 3929


 


[1]
La Coalición Colombiana Contra la Tortura es un ente interinstitucional
que busca potenciar el trabajo de las organizaciones defensoras de
DDHH, promoviendo acciones dirigidas a la prevención, protección,
recuperación de las víctimas de tortura, y difusión de la situación de
la problemática en instancias nacionales e internacionales.




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En Mayo votanos en la 1971 Con Daniel Martinez 
 


 
  

martes, 28 de abril de 2015

Wikileaks: EEUU ha estado financiando a la oposición venezolana durante al menos 12 años

 Para aquellos que dicen en Uruguay que no hay injerencia de los eeuu en la Republica Bolivariana de Venezuela,algo mas que demuestra la injerencia de la UNICA potencia que agrede constantemente a Toda Latinaoamerica.

Al pueblo y Gobierno Bolivariano de Venezuela toda nuestra soliradidad u apoyo al proceso llevado adelante por el Compañero Obrero Nicolas Maduro llevando
la siembra revolucionaria empezada por el Eterno Comandante Hugo Chavez

Ruben Suarez .

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Documentos filtrados por WikiLeaks revelan que el líder derechista
Leopoldo López se menciona al menos 77 veces en los cables diplomáticos
de Estados Unidos.


Muchos de los cables se centran en las disputas internas dentro de la
oposición, con López a menudo en conflicto con los demás, tanto dentro
de su partido como con otros miembros de la oposición, de acuerdo con un
informe publicado por el CERP (Centro para la Investigación Económica y
Política).


Dadas las revelaciones, expertos señalan que no es de extrañar que
las actuales protestas, al frente de las cuales ha estado López pidiendo
“la salida” del Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro,
también hayan provocado divisiones internas dentro de la oposición.


El Gobierno de EEUU ha estado financiando a la oposición venezolana
durante al menos 12 años, incluyendo, como el propio Departamento de
Estado estadounidense ha reconocido, algunas de las personas y
organizaciones involucradas en el golpe militar del 2002. Su objetivo ha
sido siempre deshacerse del Gobierno de Chávez y reemplazarlo por
alguien más de su agrado.


Sin embargo, su financiación no es probablemente su contribución más
importante en Venezuela, ya que la oposición venezolana tiene la mayor
parte de la riqueza y de los ingresos del país. El rol más importante
que EEUU juega es el de presionar desde el exterior contra la unidad
interna, algo que, tal como estos cables y la historia de los últimos 15
años muestran, ha sido un grave problema para la oposición venezolana.


Algunos de los cables filtrados revelan el gran interés de EEUU por
el papel que López está desempeñando en Venezuela pueden leerse a
continuación:


28 de marzo del 2008: El cable informa de una reunión entre el
senador EEUU Ron Wyden y López, señalando que “el senador y su equipo
discutieron posibles estrategias de medios con López y métodos para
trasladar de manera eficiente su mensaje al público en EEUU”.


11 de abril 2008: La embajada de EEUU se reunió con una asesora legal
de López, quien expuso su estrategia legal para evitar que impidan el
acceso al poder [de López]. Ella señaló que “cree que hacer a López
víctima de las maquinaciones de la RBV (República Bolivariana de
Venezuela) está haciendo que su popularidad aumente”.


17 de julio 2008: EEUU coincide con el análisis de la asesora legal
[de López], escribiendo, “Curiosamente, las descalificaciones parecen
estar convirtiendo a Leopoldo López en una figura de la oposición a
nivel nacional, en lugar de sólo una estrella en ascenso en Caracas”.


RT

Wikileaks: EEUU ha estado financiando a la oposición venezolana durante al menos 12 años

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lunes, 27 de abril de 2015

Daniel Somos Todos Lista 1971






Ruben Suarez-Claudia Ojeda

 


Fotoperiodista español: “En Venezuela hay 150 canales de tv y solo cuatro son del Gobierno”

Fotoperiodista español: “En Venezuela hay 150 canales de tv y solo cuatro son del Gobierno”




Santiago Donaire es un fotoperiodista español de 26 años que lleva
tres ejerciendo su profesión en Venezuela para medios nacionales e
internacionales. Protesta por la
precariedad laboral en el sector periodístico español, los bajos
salarios y la falta de expectativas profesionales.


“Cuando se habla sobre Venezuela en España, todo ha de ser o blanco o
negro”. Lo dice Santiago Donaire, un fotoperiodista de Jaén que,
empujado por la crisis económica, decidió marcharse hace tres años a la
capital del país latinoamericano que más ampollas ha levantado en el
panorama político y mediático español de los últimos tiempos.


La irrupción de Podemos en todas las encuestas, las criticas del
Gobierno y parte de la oposición al ejecutivo dirigido por Nicolás
Maduro, las airadas respuestas del presidente venezolano y la compleja
situación que vive el país caribeño, han propiciado que, como denuncia
Donaire, “la realidad venezolana se presente siempre desde el extremo de
la utopía o desde la negatividad”. Una polarización sin matices a la
que responde con su labor como fotoperiodista en Caracas, desde donde
trabaja para algunas de las principales agencias y medios
internacionales.


“A mí me empujaron a salir de España. Yo hice todo lo que me
pidieron: las dos carreras, los dos cursos anuales en una escuela de
fotografía, aprendí idiomas, viajé, incluso lo intenté por mi cuenta
montando una cooperativa de fotoperiodistas freelance”.


Como a tantos otros compañeros de carrera y promoción, ni la
preparación, ni la experiencia laboral bastaron para que lograra hacerse
un hueco en el complicado mundo del fotoperiodismo español. Con
alrededor de 12.000 empleos destruidos en el sector de la prensa desde
que comenzara la crisis económica en 2008, considera que para él y sus
compañeros de profesión se ha convertido en un objetivo imposible
trabajar en España. “No es una conclusión pesimista, es realista.
Conozco a gente que trabaja como fotógrafo en Madrid para importantes
agencias y que no le da ni para vivir”.


Una precariedad cuyo origen, denuncia, no está en la falta de
recursos económicos: “No me vale lo de que no hay dinero. Claro que lo
hay. En Venezuela no manejan los recursos de los que disponen los
grandes medios españoles y aún así te pagan dignamente. En España se ha
desmantelado todo lo que es el periodismo de estar en la calle, de estar
con la gente”.


Ahora, en Venezuela, asegura que hasta se puede permitir rechazar
trabajos. “Algo que me parece impensable en España. Cuando rechazo a un
medio venezolano es porque lo mío se encuadra más en la información
internacional. Los de España los he rechazado por el mal pago, falta de
pago o ningún pago. Me dicen que un trabajo de dos semanas a lo mejor no
me lo pagan, que ya verán si me lo pueden mover”, y añade que, además,
“la diferencia de salario es abismal”. “Te pueden pagar 700 euros por un
trabajo en EEUU por el que en España cobraría 50”.


“Informar sobre Venezuela es una batalla constante”

Espoleado por esta falta de perspectivas profesionales, no dudó en
aceptar la oportunidad que surgió cuando le ofrecieron dar clases en
Venezuela. “Jamás había pensado en venir a este país, ni tampoco a
Sudamérica, pero llegó un punto en el que me dije que en cualquier parte
del mundo en la que me ofrecieran algo parecido con lo mío, allí me
iría”. Lo que comenzó siendo una opción temporal que apenas habría de
prolongarse por tres o cuatro meses, se acabó convirtiendo en una larga
estancia que dura ya tres años.


El impacto mediático que causó el fallecimiento del anterior
presidente, Hugo Chávez, le permitió abandonar las clases en la
universidad para recuperar su vocación como periodista. “Fue un pelotazo
informativo, sobre todo para la prensa extranjera. Las agencias, que
por los recortes apenas tenían un solo periodista contratado, se vieron
desbordadas de trabajo”. Una oportunidad que no solo le abrió las
puertas en medios españoles y extranjeros, sino que le ha permitido
conocer íntimamente la convulsa realidad del país. “Al principio
trabajaba solo dos horas al día. Pero desde que comenzaron las
protestas, salía de casa a las siete de la mañana y estaba de vuelta a
las doce de la noche”.


Las largas jornadas laborales que ha de afrontar desde la muerte del
presidente Chávez ejemplifican bien lo convulso de la situación
venezolana. Una situación que, advierte, requiere de un análisis más
profundo. “No podemos juzgar tan fácilmente una realidad que está a ocho
mil kilómetros de distancia”.


Residente en una de las múltiples favelas que cercan Caracas, define
su trabajo para algunos medios españoles y europeos como “una batalla
constante por no aceptar hablar de lo que te piden, sino intentar contar
lo que pasa realmente”. Y en medio de esa batalla, se ha visto envuelto
en ofertas rocambolescas que proyectan una larga sombra de duda sobre
el compromiso informativo y la ética de ciertos medios españoles.


“Me han ofrecido muchísimo dinero por hacer reportajes medio
construidos o medio manipulados, por establecer una relación directa
entre el Gobierno venezolano y Podemos a partir de pruebas que no
existen. Me pusieron cuatro cifras por delante diciendo que si
conseguía, rebuscaba, literalmente, me lo dijeron así, ‘el papel’ que
demuestra la financiación ilegal de Podemos por el Gobierno de
Venezuela, me daban muchísimo dinero. Es la falta de ética, el
infantilismo de pensar que hay un documento que diga: ‘Yo, Hugo Chávez,
pago tanto a Podemos'”.


“Venezuela está mal contada”

La experiencia de Santiago en Venezuela le ha servido para desmontar
la imagen común que se repite en los medios españoles sobre el Gobierno
chavista. “Venezuela está mal contada. Y hace falta más que nunca
retratarla bien. Los chavistas la han contado desde la utopía, y la
oposición apoyando a gente muy fea de verdad. Se puede estar de acuerdo o
no, pero no se contextualizan las cosas”. Igualmente, asegura que su
libertad como periodista no se ha visto coartada. “Mis padres vinieron
hace un año y medio e hicieron el ejercicio de comprar siete periódicos
nacionales en el aeropuerto, y todos eran de la oposición. Aquí hay 150
canales de televisión y solo cuatro son del Gobierno”.


No obstante, el fotoperiodista jienense evita posicionarse en ninguno
de los extremos desde los que se mira a Venezuela, en una lucha de
bandos que, asegura, se expresan desde unos “intereses políticos” que
acaban presentando una realidad muy contradictoria. “No soy ningún
defensor de Nicolás Maduro, si me preguntas que qué pasa con la
corrupción o la inseguridad, te diré que ha sido nefasto. Que se ha
protegido a grandes magnates políticos que se han vestido con la
camiseta del chavismo. Pero también se han construido un millón de
viviendas sociales, la educación escolar y universitaria es
completamente gratuita y han descendido los niveles de pobreza”. Una
opinión que está respaldada por estudios independientes que sitúan a
Venezuela en una cómoda posición entre los estados con los desarrollos
humanos más altos de la región, sin obviar la cada vez más omnipresente
violencia política y común en el país. Una situación para la que
Santiago reclama el derecho a retratarla en toda su complejidad: “¿Por
qué todo ha de ser blanco o negro?”


En los próximos meses, Santiago tiene previsto no tanto volver a
España sino “dejar Venezuela”, ya que espera tener que volver a
marcharse a otro país ante la falta de perspectivas que ofrece el
panorama laboral español. “Me voy de Venezuela porque es un país muy
interesante pero muy reiterativo. Aquí, si no ocurre nada
extraordinario, considero que he terminado mi ciclo”. Un ciclo que
espera reiniciar en otro destino, donde continuará con su compromiso
profesional, haciendo, como hasta ahora, de su cámara el ojo que
devuelva a los lectores otra visión del mundo.


Carmen Valenzuela/InfoLibre

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lunes, 13 de abril de 2015

UNA MUY MALA NOTICIA PARA EL CONTINENTE: FALLECIÓ EDUARDO GALEANO



Eduardo Galeano es considerado uno de los autores más destacados de la literatura latinoamericana


Eduardo
Galeano es considerado uno de los autores más destacados de la
literatura latinoamericana

Galeano,
autor entre otros de 'Las venas abiertas de América', murió
en Montevideo, su ciudad natal. El escritor y periodista uruguayo,
Eduardo Galeano, falleció este lunes a los 74 años, según informó el
diario local uruguayo Subrayado. La confirmación de la muerte también
fue reseñada por el diario español El País y Europa Press. Galeano es
considerado uno de los más destacados autores de la literatura
latinoamericana. Entre sus numerosas obras destacan "Memoria del fuego",
"Los días siguientes", "Guatemala, país ocupado", "Su majestad el
fútbol", "El fútbol a sol y sombra", "Crónicas latinoamericanas", "La
contraseña", "Úselo y tírelo", "Patas arriba. La escuela del mundo al
revés" y la universalmente reconocida "Las venas abiertas de América
Latina". Su obra se distinguió por trascender géneros ortodoxos y
combinar documental, ficción, periodismo, análisis político e historia. 

Uno
de los episodios más complicados de su vida fue superar el cáncer
de pulmón que lo aquejaba y del que salió airoso en 2007. En 1985
regresó a Uruguay, donde le gusta frecuentar es el café El Brasileiro y
dirige su editorial El Chanchito.

Eduardo Galeano: Escritor, periodista, poeta, revolucionario

(Eduardo Hugues Galeano; Montevideo, 1940)
Escritor y periodista uruguayo cuya obra, comprometida con la realidad
latinoamericana, indaga en las raíces y en los mecanismos sociales y
políticos de Hispanoamérica.

Se inició en el periodismo a los catorce años,
en el semanario socialista El Sol, en el que publicaba dibujos y
caricaturas políticas que firmaba como Gius. Posteriormente fue jefe de
redacción del semanario Marcha y director del diario Época. En 1973 se
exilió en Argentina, donde fundó la revista Crisis, y en 1976 continuó
su exilio en España.



Eduardo Galeano
Regresó a Uruguay en 1985, cuando Julio María
Sanguinetti asumió la presidencia del país por medio de elecciones
democráticas. Posteriormente fundó y dirigió su propia editorial (El
Chanchito), publicando a la vez una columna semanal en el diario
mexicano La Jornada. En 1999 fue galardonado en Estados Unidos con el
Premio para la Libertad Cultural, de la Fundación Lanna.

Su obra, traducida a mas de veinte lenguas, es
una perpetua y polémica interpretación de la realidad de América Latina,
estimada por muchos como una radiografía del continente. Galeano es,
sin duda, uno de los cronistas de trayectoria más incisiva, inteligente y
creadora de su país. Una de sus obras más conocidas es Las venas abiertas de América Latina,
un análisis de la secular explotación del continente sudamericano desde
los tiempos de Colón hasta la época presente que desde su publicación
en 1971 ha tenido más de 30 ediciones.

En dos ocasiones obtuvo el premio Casa de las Américas: en 1975 con su novela La canción de nosotros y en 1978 con el testimonio Días y noches de amor y de guerra. En la primera obra, La canción de nosotros,
abordaba el complejo tema de la lucha armada y la relación entre las
fuentes culturales populares y la militancia de izquierdas de la pequeña
burguesía.

La segunda, Días y noches de amor y de guerra,
es una crónica novelada de las dictaduras de Argentina y Uruguay,
aunque hay continuas referencias al entorno latinoamericano. En ella se
relatan las vivencias de un periodista en un país aplastado por el poder
militar y paramilitar en un período atroz, marcado por la violencia
ejercida sobre los discrepantes. Sin embargo, junto al horror de amigos
que desaparecían en ocasiones "por error" y otras simplemente por pensar
por sí mismos, están el amor, los amigos, los hijos, el paisaje, todo
aquello que aun en la oscuridad de una guerra sucia y despiadada contra
los más débiles sigue siendo motivo para vivir, defender las ideas y
alzar la voz contra los que actuaban impunemente para implantar el miedo
y la consiguiente paralización. En primera página ya se anuncia: "Todo
lo que aquí se cuenta, ocurrió. El autor lo escribe tal como lo guardó
en su memoria. Algunos nombres, pocos, han sido cambiados". Aunque los
hechos son, pues, dolorosamente reales, están contados con sobriedad,
sin llegar al regodeo y la autocompasión.

Su trilogía Memoria del fuego, que combina elementos de la poesía, la historia y el cuento, está conformada por Los nacimientos (1982), Las caras y las máscaras (1984) y El siglo del viento
(1986), y fue premiada por el Ministerio de Cultura del Uruguay y
también con el American Book Award, distinción que otorga la Washington
University. La obra es una cronología de acontecimientos culturales e
históricos que proporcionan una visión de conjunto sobre la identidad
latinoamericana. Por su audaz mezcla de géneros y su talante crítico es
quizá una de las obras más ilustrativas de la labor de Galeano.

En Memoria del fuego, Eduardo Galeano
lleva a cabo una revisión de la historia de Latinoamérica desde el
descubrimiento hasta nuestros días, con el propósito de enfrentarse a la
"usurpación de la memoria" que él denuncia en la historia oficial. Se
trata de un texto de carácter híbrido, entre el relato y el informe,
entre la recopilación de poemas y la transcripción de documentos, entre
la descripción de los hechos y la interpretación de los movimientos
sociales y culturales que los sustentan.

Excepto la primera parte de Los nacimientos,
titulada "Primeras voces", la obra se estructura como un mosaico de
breves textos independientes que, sin embargo, encajan y se articulan
entre sí para formar un cuadro completo de los últimos quinientos años
de la historia de América, siempre desde la perspectiva de los
desheredados y buscando la diversidad en los temas, las voces y los
estilos. Cada uno de estos textos va encabezado por el año y el lugar en
el que tiene lugar el episodio que se narra. Al pie del mismo se citan
las obras que documentan los datos allí recogidos.

El criterio que se sigue para la ordenación de
estos fragmentos es estrictamente cronológico, mientras que el criterio
geográfico es intencionadamente ignorado, para mejor conseguir la
impresión de unidad de la historia americana, más allá de unas fronteras
a menudo fijadas en función de intereses ajenos a las verdaderas
realidades nacionales y a golpe de guerra fratricida o de abuso
imperialista.


Por otra parte, Galeano huye explícitamente de
la imparcialidad, no busca la construcción de un discurso aséptico, en
el que los hechos y las gentes queden igualados por una mirada
presuntamente objetiva. Su pretensión, y sin duda su logro, es reflejar
el drama de América en su multidimensionalidad: el juego del poder; la
lucha de los oprimidos en pos de su emancipación; la creación de un arte
y una literatura genuinos, más allá del mimetismo colonial; las
transformaciones sociales y económicas; la evolución de las relaciones
interamericanas y con el exterior, etc. El punto de vista es
abiertamente partidista, rechazando todo aquello que ha instalado a
América Latina en una subordinación que se pretende inevitable y la
brutal explotación y el aniquilamiento a que han sido sometidos los
pobres de todo el continente, incluyendo a los marginados del Norte
poderoso y opulento, sean indios, negros, chinos o chicanos.

Escritor prolífico, la obra de Eduardo Galeano
abarca los más diversos géneros narrativos y periodísticos. Otros
títulos suyos a destacar son Los días siguientes (1962), China, crónica de un desafío (1964), Los fantasmas de día de León (1967), Guatemala, país ocupado (1967), Nosotros decimos no (1989), El libro de los abrazos (1989), Las palabras andantes (1993), El fútbol a sol y sombra (1995), Las aventuras de los jóvenes dioses (1998), Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1999), Bocas del tiempo (2004) y Espejos. Una historia casi universal (2008).

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Las
libretitas de Galeano




Política, fútbol y mercado en la visión del escritor uruguayo

Escribe frases sueltas y las convierte en obras inolvidables. Habla de los límites
de los gobernantes, del racismo, de Obama, cuenta historias y asegura que lo
suyo es escribir. Imperdible.

Por Miguel Russo

Eduardo Germán Hughes Galeano nació el 3 de septiembre de 1940 en Montevideo
y escribe el mundo en unas libretitas así de chiquitas, de las que le caben
dos en la palma de la mano. Fue caricaturista, mensajero, peón, cobrador, taquígrafo,
cajero de banco, redactor de Marcha, director de Época y de Crisis, exiliado.
De Las venas abiertas de América
latina, en 1971, hasta el reciente Espejos, sus libros encabezan las listas
de más vendidos, aunque está muy alejado de las reglas del best seller. Tan
alejado como para saber que el mundo cabe en una página de una cualquiera de
sus libretitas. Y que, al dar vuelta las páginas, habrá otro mundo y otro y
otro. Como haciéndole caso a Paul Eluard y su frase: “Hay otros mundos, pero
están en este”.
Toma un jugo de naranja en el café
de la librería El Ateneo, en Santa Fe y Callao. Cuesta encontrarlo, escondido
casi en un rincón, entre cientos de personas que leen libros y charlan bajo
una cortina de música andaluza a un volumen poco aconsejable. Cuesta encontrarlo,
sobre todo, porque Galeano es sinónimo de cafés con historia. Y con historias.
Como la de El Brasilero, en Montevideo, muy distinto a este coqueto fruto de
la posmodernidad porteña. “Me gusta mucho este lugar –dice–, fue una gran idea
convertir este enorme lugar, antes un teatro, en librería y café a la vez. El
Brasilero es otra cosa. Pensar que me lo habían cerrado. Llegué ahí hace unas
semanas y me encontré con una cortina de fierro hasta el piso.” Galeano cuenta
que se impresionó, que quedó como mareado, que casi lo atropella un auto, que
se sentó en el cordón de la vereda sin comprender por qué le habían sacado el
café. “Como nadie sabía dar razones, me metí a gestionar y fui a pedirle a algunos
amigos de los diarios y de la televisión que me ayudaran a resolver esa barbaridad.
No en vano soy el socio número uno del café. No podía ser que a una ciudad con
una memoria tan corta le rifaran algunos recuerditos. 1877: el café más antiguo
de todos”, dice.

El desenlace es típica y genialmente uruguayo: “El nuevo dueño fue a la televisión
a pedirme disculpas. Y se comprometió a reabrirlo. Espero ansioso: no tengo
dónde tomar café en Montevideo”. Galeano sabe que las reglas de juego del mundo
moderno no tienen en cuenta los lugares poco rentables, como un café donde sentarse
a recordar: “Uno pide un café y se la pasa tres horas charlando con un amigo
o mirando como un pavote por la ventana. Y sí, a la larga van quebrando. Ese
es el último que quedaba. Pero el nuevo dueño va a hacer unos cambios y espero
que sobreviva”.





–¿Qué significa ese café, todos los cafés, para usted?

–El símbolo de una ciudad que tenía lugares de encuentro, cada vez más difíciles
de encontrar. Problema grave: la cultura del mundo actual conduce al desvínculo.
Y estos cafés joden a esa cultura. Pertenecen a un tiempo en el que había tiempo
para perder el tiempo.

Una historia: “Hace muchos años, yo era un pibe, trabajé en un banco como cadete.
Me mandaban a las sucursales más lejanas. Una vez llegué a Cerro Chato, que
como su nombre lo indica, no tiene ningún cerro, ni alto ni bajo, ni chato.
Allí, la principal referencia era la casa del Doctor Galarza. Todo quedaba a
dos cuadras, a la vuelta, hacia la derecha o hacia la izquierda de la casa del
Doctor Galarza. Y pregunté si Galarza era abogado o médico. Ninguna de las dos
cosas, me dijeron los lugareños. El viejo Galarza, el padre de este tipo, quería
tener un hijo con diploma. Cuando el niño nació y su padre vio que no era digno
de confianza, le puso de nombre Doctor. Doctor de nombre y Galarza de apellido”.
Auténtico Galeano: un tipo que sabe qué hacer con el tiempo.

Tiempo. Perder o ganar el tiempo, dice Galeano. Y como si la palabra remitiera
al poder de manera indudable, enumera: “Tabaré, Néstor y Cristina, Lula, Chávez,
Correa. No hay nada más ilusorio que el poder. En primer lugar porque dura poco.
Y, segundo, porque se parece bastante poco a las intenciones que se tuvo cuando
nació. Todos llegan al poder queriendo cambiar la realidad y terminan cambiados
por ella. Lo que hay ahora en nuestras tierras es una energía popular de cambio.
La reciente despenalización del aborto votada en el Uruguay es una prueba de
ello. Lo que no cabe es descalificar esa energía de antemano”.

–¿Descalificación de adentro o de afuera?
–Las dos, pero principalmente de
afuera. Vengo de Europa. Y comprobé en las entrevistas que había una carga acusatoria
casi, de populismo y demagogia. La vuelta al populismo caudillista en América
latina, dicen. Y mi respuesta era siempre la misma con alguna sutil diferencia.
En Italia contestaba: “Ustedes, tranquilos, que Berlusconi no tiene la menor
influencia”. En Francia, cambiaba a Berlusconi por Sarkozy. Es increíble cómo
siguen funcionando los mecanismos coloniales culturales y económicos que mantienen
una manera de pensar, de ver el mundo, que de antemano descalifica cualquier
proceso de cambio, sobre todo si ocurre en el sur del mundo y se sale un poquito
de las normas que ellos van fijando para definir cuál es el cielo y cuál es
el infierno.

–¿Otra vez el terror al otro que no es como ellos?

–Sí, el terror o el desprecio. Son estructuras de desprecio que van más allá
de todos los títulos que ostenta Europa. A pesar del triunfo de Obama, el mundo
sigue muy enfermo de racismo, con el tic de la invasión apelando al verso de
salvar a los “pobres otros” llevándoles la democracia. Esperemos que Obama no
se olvide que la Casa Blanca que va a ocupar fue construida por esclavos negros.

–Definió los vicios del poder en los países poderosos. ¿Cuáles son en América
latina?

–La copianditis: un complejo colonial. La herencia de una concepción que adiestra
para ejercer las virtudes del mono y del papagayo. Por suerte, creo que se fue
avanzando bastante para terminar con eso. Creo que no hay aquel terror a la
originalidad con que Simón Rodríguez, en la primera mitad del siglo XVIII, tenía
calados a los nuevos dueños del poder. A naciones que decían ser independientes
pero no eran, les decía: copian todo lo que viene de Europa o de Estados Unidos,
¿por qué no copian la originalidad, que es lo más importante? No se salvaba
ni Bolívar, el alumno ejemplar de Rodríguez. Bolívar hizo la Constitución de
Bolivia, el país que llevaba su nombre y era la niña de sus ojos, y fue excelente,
con un único defecto: otorgaba la ciudadanía al 4 por ciento de los ciudadanos.
–¿Cómo?

–Establecía que sólo tenían derecho a la ciudadanía los varones que supieran
leer y escribir correctamente en castellano. Es decir, mujeres: afuera. Y los
que hablaban en otra lengua, también. En Bolivia había muchas otras lenguas,
aymara, quechua, guaraní. Allá lejos y ahora cerca. Pero Bolívar ejerció la
copiandería cuando creyó que lo mejor que podíamos hacer era copiar constituciones
ajenas.

–Y ser blancos...
–Ser blancos, en definitiva. O parecerlo,
por lo menos, ya que todas las clases dominantes latinoamericanas son más blancoides
que blancas. Pero claro, se sintieron blancas, culturalmente blancas, que es
lo peor que tiene esa expresión.

–Dice que la razón de su último libro es brindar la oportunidad de apreciar
la belleza de los colores del arco iris terrestre, con todo su fulgor. ¿Es lo
mismo Espejos en otro idioma?

–Para nada. La lengua original en que se pensó cada palabra es única. Hay infinidad
de matices que inevitablemente se escapan en las traducciones. Uno debería saber
todos los idiomas del mundo para poder leer la originalidad.

–Un monstruo prebabélico...

–Las lenguas fue una de las diversidades calumniadas en la Biblia. Cuando cuenta
que Dios castiga a Babilonia con hablar lenguas distintas para que no pudieran
entenderse y continuar con la idea de levantar una torre hasta el cielo, nos
dice que, desde el comienzo, la diversidad de lenguas es un castigo y no una
bendición. Y nos hizo un gran favor salvándonos del aburrimiento de hablar todos
la misma lengua y pensar el mismo pensamiento, soñar los mismos sueños, sentir
las mismas sensaciones. Las palabras brotan de cierto suelo y huelen de determinada
manera.

–Pero en esa afirmación hay una contradicción: el conquistador unifica el idioma,
pero los conquistados lo usan de manera inconveniente para el poderoso...

–Como bien dijo el barbudo, el planeta gira por sus contradicciones. Una actual,
bien actual: Benicio del Toro haciendo de Guevara para que Hollywood junte más
plata. O histórica: la lengua portuguesa hablada por los amos, y de aprendizaje
obligatorio en los esclavos, que sirvió para que esos esclavos, provenientes
de lugares muy diversos del África, se entendieran y pudieran defenderse. Lo
que empezó siendo un factor de opresión, terminó como instrumento de libertad.
Como Internet.

–¿Como Internet?

–Internet nació al servicio del Pentágono, que necesitaba diseñar en escala
universal sus operaciones militares. Nació al servicio de la muerte y se convirtió
en otra cosa. Porque hay una enorme cantidad de mensajes que antes sonaban en
campanas de palo y hoy tienen una difusión que de otro modo no hubieran tenido.
Y son mensajes alternativos, interesantes. Voces de la diversidad del mundo.
Y si no fuera por eso estarían condenadas a sonar poquito.

–Palabras, ¿no le parece que muchas fueron vaciadas de contenido?
–Muchísimas. Proceso, por ejemplo.
El diccionario de nuestro tiempo es un libro de puras traiciones. En el uso
que les da a las palabras que nacieron significando otra cosa. Libertad es el
nombre de una cárcel de Uruguay. Las barbaridades que se cometen en nombre de
la democracia. La palabra “mercado”. Mercado era el lugar de encuentro con los
vecinos; era colores, aromas. Y ahora el mercado es una suerte de dios todopoderoso
que te vigila y te castiga. No hay más que escuchar un informativo para comprobar
que todo cae. Y la caída es contagiosa, como demostrando que lo que el mercado
de verdad quería era recompensar al revés: que la falta de escrúpulos fuera
premiada y que el trabajo y la honestidad fueran castigados. Y este mundo, que
tiene una veneración religiosa con el mercado, practica justamente la recompensa
al revés. Basta sumar lo que el Estado dio al mercado...

–...es decir, lo que todos dieron a pocos...

–...a esos pocos que son tremendos vivos, los reyes de la fiesta. Cuando gano,
gano yo; cuando pierdo, perdés vos. Y ahí viene el Estado que, se supone, expresa
la voluntad de todos o que administra la riqueza colectiva, y otorga al mercado
tres millones de millones. Dicho así suena a nada, pero si ponemos todos los
ceros en fila son doce, con un tres adelante. Es la mayor limosna jamás otorgada
en la historia de la humanidad. Hubiera alcanzado para dar de comer a los hambrientos
del mundo por muchas décadas. Y, hay que decirlo, con postre incluido.

–¿A quién le serviría que la humanidad comiera, y encima con postre?

–Eso alteraría una de las verdades que el mercado usa para perpetuarse. Y es
la que distingue la caridad de la solidaridad. El mercado puede practicar la
caridad, pero una ayuda de esa magnitud se convertiría en solidaridad, algo
prohibido para el mercado.

–¿Y por qué el mercado no se prohíbe hacer caridad?

–Porque la caridad es vertical, humillante. Dice un proverbio africano: la mano
que da está siempre arriba de la que recibe. Si esa inmensa masa de dinero se
hubiera destinado a recompensar a las víctimas del sistema mundial de explotación,
se hubiera alterado una base esencial del funcionamiento del mercado: la certeza
de que la injusticia no existe. O sea, que la pobreza es el justo castigo a
la ineficiencia. Así que si sos pobre y tenés hambre, te jodés.

–¿Por qué el fútbol más alegre sale de los países más pobres?
–El fútbol fiesta es una danza con
pelota. Y cada pueblo danza de acuerdo con su manera de ser y de vivir. Y se
da esa circunstancia de que, por lo general, los pueblos de origen africano
tienen una capacidad de bailar la vida, aunque sea a orillas de la muerte, que
se refleja en el fútbol. El brasileño tiene una marca negra que se impuso a
pesar del racismo dominante durante años. El presidente Epitácio Pessoa, que
tiene ahora una calle en la zona más rica de Río de Janeiro, había prohibido
en 1921 la presencia de negros en la selección, no fueran a creer en Europa
que Brasil era un país del África. Y claro que era un país africano, a mucha
honra lo era, y qué suerte que tienen en ser no sólo un país africano, sino
también europeo y tantos más. Cuantos más orígenes tenga un país, mejor. Cuantas
más raíces te nutran, mejor. Pero para la visión racista del mundo, eso es atroz.
Una vez que Brasil se libera de esa carga represiva, esa negación de sí mismo,
brilla por encima de todos los demás. Cuando se ve jugar a los equipos africanos,
se reconoce esa capacidad de diablura.

–Los dueños del fútbol permitieron a Brasil, Argentina, Uruguay. ¿Permitirán
el desarrollo del fútbol africano?

–Bien difícil, ¿no? Pero ahí entra a tallar al antirracismo fronteras adentro
cuando se acerca un Mundial. Yo cada vez me sorprendo más de que en Holanda,
en Francia, en Alemania, sean todos negros. Los mismos países que ahora resucitan
el racismo y se quieren liberar de la presencia incómoda de inmigrantes, les
dieron la bienvenida cuando eran mano de obra gratuita y dispuesta a las tareas
más cochinas. Ahora lucen el emblema de Francia campeona del mundo con un equipo
en el cual había árabes, negros, argentinos, argelinos. Y fueron celebrados
como nietos de Juana de Arco. De allí a que esa gente pueda llegar a tener representación
política real hay una distancia enorme.

–Participación sí, pero con pantalón corto...

–Claro, el pantalón largo es para los blancos. Y es una contradicción que no
tiene solución. En un mundo donde lo que no es rentable no tiene derecho de
existencia y donde el único pecado sin expiación es el fracaso, un mundo que
no sale de “el que gana está bien y el que pierde, mal”, se impone un fútbol
de pura velocidad y fuerza que obliga a ganar y prohíbe perder y que, al mismo
tiempo, deja en el camino los ingredientes de su popularidad: la belleza, la
fantasía, la capacidad de diablura, de sorpresa. Es una contradicción que para
los amos del fútbol no tiene solución. Porque si ellos van a armar las cosas
para que siempre ganen los mismos, el fútbol morirá de aburrimiento, como se
muere el mundo.

–La diversidad de maneras de jugar...

–Que es igual a la diversidad de lenguas que condenó la Biblia. El fútbol habla
lenguas diversas. La del cuerpo, la que expresa su manera de vivir, de ser.
El fútbol rioplatense es de una sola baldosa, fútbol tango. En cambio el brasileño
es más abierto, más festivo. Y cada país anda con su manera de jugar. Jugar,
qué otra bonita palabra. La posibilidad de vivir y de jugar. Tampoco hay que
tomarse tan en serio todo.

–¿Y cómo se hace?

–Soy un drogadicto del fútbol sin solución. Aunque sea una mierda, voy a prender
la televisión o ir al estadio y lo voy a padecer como si todavía creyera, como
cuando era chico, que si sufría mucho iba a ir al cielo. Cuando estoy muy deprimido
viendo el fútbol profesional, me voy a caminar por la playa. Y ahí, en Montevideo,
en esa playa enorme, siempre algún partidito hay. De chiquilines, claro, que
juegan por la alegría de jugar. Y me vuelve el alma al cuerpo.

Otra historia: Raúl Sendic visitaba la redacción del semanario El Sol, donde
Eduardo, con poco más de 14 años, hacía caricaturas bajo el nombre de Gius.
Sendic lo ayudaba con las condiciones más relevantes de los caricaturizados.
Recuerda Galeano: “Después le gritaba al director: ‘Este pibe va a llegar a
presidente de la república o a gran delincuente’, y se iba. Muchos años después,
en una de mis caminatas por la rambla, me pegaron un pelotazo. El que se acercó
a buscar la pelota era un Sendic de pantalones arremangados y descalzo. Me dijo:
‘¿Cómo andás, tanto tiempo?’, y me abrazó, como si no hubiera sido él quien
se había comido once años y medio de cárcel. ‘Ya ves, cagando tus predicciones
en un 50 por ciento’, le contesté, abrazándolo fuerte”.

–Los intelectuales parecen tener el mismo karma que los futbolistas: está todo
bien si usan pantalones cortos, pero cuando se trata del poder quedan excluidos...

–Es cierto. Los que entran, lo hacen para cambiar algo y terminan siendo cambiados,
aceptando lo inaceptable, confunden el realismo con el cinismo. El poder suele
conducir a eso.

–¿Aceptaría algún cargo?

–No, no sirvo para eso. Lo mío es escribir, ir al café, caminar por la rambla
con mi perro. Una posición de poder obliga, necesariamente, a callar algunas
cosas o expresarlas con cuidado porque uno es parte de un equipo. Sigo creyendo
con Rosa Luxemburgo que no hay nada más revolucionario que decir lo que uno
piensa. Y para decir lo que uno piensa hay que estar libre de cualquier atadura.

–Pero también parece conducir a la soledad...

–El oficio de escribir es solitario y solidario, una permanente paradoja. Pero
a mí que me dejen con mis tentativas de rescate de la historia no contada, en
un mundo que la contradice. Muchas veces me dicen que no escribo libros optimistas.
No sé si no lo hago. La realidad es pesimista y optimista. Yo, que soy el autor
de mis libros, soy pesimista y optimista.

–Los que plantean eso, ¿son optimistas profesionales?

–Algunos periodistas que, en algunas entrevistas, parecen ser optimistas profesionales.
Son aquellos tipos con los cuales no hay ni siquiera el mínimo espacio cultural
en común, entonces las preguntas devienen en tren de optimismo o pesimismo.

–¿Qué le gustaría responder a esas preguntas?

–Que entre las 10 y las 12 soy optimista. De ahí a las tres de la tarde, me
gana un pesimismo que se va retirando cuando hacia las seis.

–¿Qué hora es?

–La de saber que si alguien quiere leer un libro de autoayuda que lo compre,
sobran los títulos. Uno es lo que es, pero sobre todo es lo que hace para cambiar
lo que es. Si recibo estímulos de afuera que me sirven, más que nada para saber
que el mundo no es tan chico como nos dijeron, bienvenidos sean los estímulos.
Pedro Infante cantaba: “Tan grande no será el mundo si cabe en cinco letras”.
Pero se equivocó: sí que es grande. Es inmenso. Pasa que en el oficio de escribir
llega un momento en que uno se cansa de contemplar los laberintos de su propio
ombligo. No es casual que dios o el diablo nos hayan puesto dos orejas y una
sola boca, indica que hay que recibir lo que el mundo nos da.

–Y, en su caso, volcarlo en libros...

–Los libros me escriben: van creciendo de adentro hacia afuera. Si les doy órdenes
no me hacen caso. Yo dejo que los textos me dicten lo que quieren ser.

–Suena lindo pero mentiroso...

–Poco convincente, ¿no? Pero juro que es lo que siento, que los textos me dictan
las palabras. Y las que no entraron en un libro me tocan en el hombro y me preguntan:
“¿Qué pasa conmigo, por qué yo no, qué hice de malo?”. Pero no hay nada que
hacerle, cuando un libro se despliega, hay cuestiones de ritmo que deben ser
coherentes para que el lector se sienta embarcado en un viaje placentero. Y
en esa articulación, a veces hay que sacrificar algún relato.

–Es raro, desecha relatos pero después entra en pánico por no saber qué escribir
en un nuevo libro...

–Un pánico idéntico al de la primera vez. Lo del terror a la hoja en blanco
me acompaña desde el primer día. Y eso debe ser la prueba de que no me jubilé,
de estar vivo. Por suerte me empujan cosas misteriosas que me ocurren cuando
voy caminando por ahí, por la rambla de Montevideo, por las playas o por cualquier
otro lado. Ideas, cosas deshilachadas que voy anotando en mis benditas libretitas.
La semana pasada, una nenita, en la facultad de periodismo de La Plata, que
acompañaba a su hermana o su hermano, se acercó y me dijo: “Oíme, cuando yo
sea grande, quiero ser joven como vos”. Acá está, anotado en la libretita.

Da vueltas las páginas, letra apretada, pocas palabras, sensación de estar a
tiro de piedra del infinito. Galeano encuentra una: “Esta es de Ourense, en
Galicia. Estaba leyendo unos textitos y en la última fila había un gallego viejo
con cara de campesino que me miraba con el ceño fruncido, enojadísimo. Al final,
cuando se fueron todos, se me fue acercando. Pensé que iba a morir en manos
del campesinado español, pero cuando estuvo a mi lado, enojado aún, dijo: ‘Qué
difícil ha de ser escribir tan sencillo’. Y se fue. Anotado. ¿Cómo puede alguien
ser tan sabio y encima parecer enojado?”.

Cuenta, Galeano, otra historia: “Mi perro Morgan tenía un cáncer como una pelota
de fútbol. Aclaro que el pirata Henry Smith se llamó Morgan en homenaje a mi
perro cuando se enteró de sus hazañas. Sigo: la mañana en que lo íbamos a operar,
yo iba caminando con él alrededor de nuestra casa en Montevideo y estábamos
los dos tristísimos. Yo no sabía si lo iba a volver a ver vivo y él sabía muy
bien lo que le iba a ocurrir. Y venía en dirección contraria a la nuestra una
chiquita, no más de dos años, corriendo por el parque: ‘Buen día, pastito’,
decía en su media lengua. Con Morgan nos quedamos con la boca abierta. La nena
venía en plena celebración del mundo. Quizá porque a esa edad todavía somos
paganos. Y se nos fue un poco la tristeza”.

Libretitas que le consiguió su mujer Helena en Italia; otras que le envía una
lectora de Bahía Blanca; muchas que le llegan sin saber de dónde. Enanas, llenas
de palabras: “La realidad, en el medio de tantos horrores, a veces regala algunas
maravillas y hay que fijarlas, como a los médanos, para que no se las lleve
el viento. Para eso están las libretitas”.




Foto: Verónica Mastrosimone



Revista Veintitres, noviembre 2008 | www.elortiba.org

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