jueves, 30 de abril de 2015

EEUU no es una democracia: Concluye estudio de Universidad de Princeton


EEUU no es una democracia: Concluye estudio de Universidad de Princeton





Los grupos organizados que buscan sólo sus intereses, tienen una influencia substancial sobre la política de la Casa Blanca mientras los ciudadanos comunes tienen poco o ninguna influencia sobre la política del país.



Los grupos organizados que buscan sólo sus intereses, tienen una
influencia substancial sobre la política de la Casa Blanca mientras los
ciudadanos comunes tienen poco o ninguna influencia sobre la política
del país.






30 abril 2015 - Un estudio publicado por la Universidad de Princeton califica a EEUU como un país no democrático, pues sus gobernantes se subordinan a los intereses de una élite.



"EEUU ya no puede considerarse una democracia, ya que las decisiones
políticas no se toman de acuerdo con la voluntad de la mayoría de sus
ciudadanos, sino únicamente para promover los intereses de la élite
económica y los grupos organizados", destaca la investigación elaborado
por la Universidad de Princeton.



El estudio pone de relieve que las élites económicas y los grupos
organizados que buscan sólo sus intereses, tienen una influencia
substancial sobre la política de la Casa Blanca mientras los ciudadanos
comunes tienen poco o ninguna influencia sobre la política del país.



Los investigadores enfatizan que en caso de conflictos o confrontación
política con Rusia, el Gobierno estadounidense no representaría los
intereses de los norteamericanos, sino favorecería los intereses de los
poderes económicos y políticos.



Al calificar de "peligrosa" la presencia de las élites económicas en la
esfera política de EE.UU., el estudio recalca que la influencia
significativa de estos grupos en las políticas del Gobierno, afectará
claramente las relaciones internacionales de Washington con los otros
países, en particular con Rusia.



Martin Gilens, de la Universidad de Princeton, y Benjamin I. Page, de la
Universidad Northwestern, alegan que las élites económicas son las que
con más frecuencia ven reflejada su voluntad en las políticas de la
nación que tantas veces ha sido vista como referente mundial de la
democracia.



Si una oligarquía significa que unos pocos individuos muy ricos tienen
la última palabra, entonces yo diría que EE.UU. no lo es… Pero dada la
falta de influencia de los ciudadanos promedio sobre las políticas de
gobierno, los individuos más ricos y las organizaciones, significan que
EE.UU no es una democracia que funciona bien, dijo Gilens a la BBC de
Londres.



"La fuerte tendencia hacia la desregulación del gobierno de EE.UU. desde
1970, adoptada en grados variables por los dos partidos políticos, es
mucho más consistente con las preferencias e intereses de las élites y
grupos económicos que con los ciudadanos comunes y corrientes", añadió
Gilens.



"Un ejemplo son las respuestas de los gobiernos de los presidentes
George W. Bush y Barack Obama frente a la Gran Recesión: las
instituciones financieras pudieron en gran medida evadir
responsabilidades, la regulación financiera fue débil mientras que la
clase media y los pobres no han podido recuperar el terreno perdido a
pesar de que las corporaciones lo han recuperado notoriamente", añade el
investigador.



"Si una oligarquía significa que unos pocos individuos muy ricos tienen
la última palabra, entonces yo diría que EE.UU. no lo es… Pero debido a
la falta de influencia de los ciudadanos promedio sobre las políticas de
gobierno, los individuos más ricos y las organizaciones, EE.UU. es una
democracia que no funciona bien", agrega.


Poca influencia independiente

De acuerdo con el estudio, una política propuesta con poco apoyo entre
la élite estadounidense es adoptada sólo cerca del 18% de las veces,
pero una con alto apoyo de las élites son adoptadas un 45% de las veces.



"El análisis de múltiples variables indica que las élites económicas y
los grupos organizados que representan intereses comerciales tienen
impactos sustanciales independientes en la política de gobierno de
EE.UU., mientras que los ciudadanos comunes y grupos de interés de masas
tienen poca o ninguna influencia independiente", explica el informe.


Los autores del estudio

Martin Gilens es profesor de política de la Universidad de Princeton. Es
investigador de opinión pública, medios de comunicación y su relación
con la desigualdad y las políticas públicas. Es autor de varios libros
como "La riqueza y la influencia: la desigualdad económica y el poder
político en EE.UU.", y "Por qué los estadounidenses odian el Bienestar:
Raza, Medios de Comunicación y la Política frente a la Pobreza".



Benjamin I. Page es profesor de toma de decisiones de la Universidad
Northwestern. Es investigador de opinión pública, formulación de
políticas, medios de comunicación y política exterior de EE.UU.. Es
autor de 11 libros, entre ellos "¿Clases de guerra? Lo que los
estadounidenses realmente piensan de la desigualdad económica" y "El
público racional: Cincuenta años de Tendencias de la Política de
Preferencias de los estadounidenses".



Los
dos profesores llegaron a esta conclusión después de analizar las
respuestas de 1.779 preguntas formuladas en encuestas realizadas entre
1981 y 2002 sobre la generación de políticas públicas.




Las respuestas fueron segmentadas por niveles de ingresos y por la
frecuencia con las que determinados grupos de ingresos y de intereses
organizados vieron convertirse en ley sus propuestas.



El estudio de los académicos asegura que "cuando una mayoría de los
ciudadanos no está de acuerdo con las élites y/o los grupos de intereses
organizados, generalmente pierde. Esto debido al fuerte sesgo del
status quo integrado al sistema político de EE.UU., aun cuando una
extensa mayoría de los estadounidenses esté a favor del cambio
político".



Gilens y Page concluyen que, aunque los estadounidenses disfrutan de
muchas características centrales de la democracia, como elecciones
regulares y libertad de expresión y asociación, en realidad la
formulación de políticas está dominada por organizaciones empresariales
de alto alcance y por un pequeño número de estadounidenses ricos.


Contexto geopolítico

Dicha investigación se publica después de que el periódico alemán Deutsche Wirtschaft Nachrichten
anunciara a principios de abril que Washington está perdiendo su
estatus de potencia mundial porque últimamente no ha sido capaz de
cumplir sus intereses geopolíticos en varias regiones y ha tenido que
retirarse.



El diario germano sostuvo que el principal pivote del descenso en el
liderazgo de EE.UU. comenzó en Siria, cuando Washington no escatimó
esfuerzos para derrocar el presidente legitimo de Damasco, Bashar
al-Asad, pero la frustración por la retirada forzosa de Siria, ‘instó’ a
Washington a buscar un presunto culpable y lo encontró en Rusia.



EE.UU. y sus aliados europeos han impuesto varias rondas de sanciones
unilaterales contra el Kremlin, bajo el pretexto de que apoya a los
combatientes independentistas en el este de Ucrania (en las
autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk).



(Con información de BBC Mundo y agencias)
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