miércoles, 6 de noviembre de 2013

La Policía ¿tiene dos caminos?

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La Policía ¿tiene dos caminos?

Publicado el 6/11/2013 - 7:00
Luego que el ministro Eduardo Bonomi reconoció brutalidad policial en un caso sonado en Santa Catalina, el lunes de noche llega la Policía puntualmente a minutos del asalto a un comercio de ese barrio y corre a un par de gurises conocidos del barrio que iban en motocicleta y, supongo que asustados con razón, no se detienen.
Uno cae de siete balazos. Ese es el resumen de la información de prensa ayer de mañana. Pueden aclararse cosas en estos días.
No sé por dónde empezar. Quizá convenga empezar por la otra punta de la zona metropolitana para que no sea locura local de Santa Catalina. El domingo se produce un secuestro en El Pinar. El lunes policías ven pasar el auto robado y lo persiguen a balazos. De repente, se sale del camino, apresan a dos ocupantes y el tercero, lamentablemente, estaba muerto de un balazo en el pecho. Podría haber empezado más cerca, por los muertos que “sorpresivamente” fueron encontrados en la azotea de la cárcel, porque no pueden considerarse bien muertos porque la guardia exterior solo tenga armas con plomo.
¿Por dónde empezar entonces? Secuestrar gente, robar autos y almacenes está mal. Pero no está penado con la muerte. En los casos, ni siquiera estaba probado que los fusilados fueran responsables de los delitos cometidos. Podrían haber encontrado el auto abandonado, abierto y con llaves puestas, y hacer la travesura de usarlo para dar una vuelta. Escapar tengo entendido que ni siquiera es delito (la autoevasión se configura si incluye “violencia en las cosas”), o quizá configure desacato. Pero huir tampoco se pena con la muerte. Y que alguien huya no configura legítima defensa por parte del policía, por supuesto.
Bonomi lucha contra la corrupción y la inoperancia. En una comisaría recibían las coimas por giros “legales”, todas tenían una estructura y métodos de trabajo para la ciudad y la tecnología de 1940. Ahora llegan a tiempo o casi. Bien, si va a haber policía, que esté bien organizada. Un día alguien me respondió con un breve y elocuente “¡Por favor!” cuando difundí en redes un video de Presidencia de dos minutos sobre mejoras en cárceles. Bien, pero de a poco se termina la alerta humanitaria declarada por José Díaz. En conjunto, el ministro está realizando una revolución en la fuerza, que merece apoyo.
No voy a discutir ahora si la Policía es siempre Policía, si el Estado es siempre de clase, etc. Y no porque no sea interesante tenerlo en cuenta. Hay Policía. El problema es si su transformación se hace con una mentalidad garantista, de protección civil, o meramente de eficacia represiva. Si predomina la lógica policial o civil. Todo el esfuerzo de policías comunitarios, ¿está sobrepasado por una policía que se siente “la autoridad” sobre los ciudadanos, como en tiempos peores? ¿Una de gatillo fácil? ¿De desprecio a “los pichis”? ¿De impunidad?
Hay parte de la izquierda e incluso de la barra de abogados que teme por el sentido final de la nueva eficacia policial. Relacionar linealmente el delito con la pobreza, más que una ingenuidad es una canallada y un prejuicio hacia los pobres. Pero el delito es una disfunción social. Para empezar, si no hubiera sociedad, no podría siquiera hablarse de delito. Siempre hubo conductas antisociales y siempre hubo fuerzas para controlarlas. El problema comienza cuando esas fuerzas dejan de servir a la sociedad para sentirse por encima de ella y sus leyes. Cuando su lógica y metas internas olvidan los objetivos de quienes les pagan. Porque ahí estamos en la lógica de la seguridad nacional. Y ya la probamos.

La Policía ¿tiene dos caminos? | Diario La República

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